Despertar a un niño por la mañana puede ser un verdadero desafío para muchas familias. Sin embargo, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, especialista en desarrollo infantil, ha compartido en su cuenta de Instagram cuatro estrategias basadas en la neurociencia que prometen transformar esta rutina en una experiencia más positiva y tranquila.
Evitar cambios bruscos de luz
Una de las recomendaciones clave de Bilbao es evitar encender las luces de golpe o abrir las cortinas de manera brusca. Estos cambios repentinos de luz pueden generar estrés ocular y activar una respuesta de alerta que, en lugar de facilitar el despertar, puede provocar que el niño se despierte de mal humor. En su lugar, se sugiere utilizar una luz cálida y suave, que estimule la glándula pineal para reducir la producción de melatonina, la hormona del sueño. De esta forma, el cerebro del niño comienza a activarse de manera natural y progresiva, emulando el proceso de la salida del sol.
Activar la mente antes de levantarse
Antes de pedir a los pequeños que se levanten, Bilbao aconseja hacerles una pregunta sencilla, como “¿Ayer viste dibujos de Bluey?” o “¿Vas a ponerte los zapatos rojos?”. Este pequeño esfuerzo cognitivo activa regiones de la corteza cerebral responsables del lenguaje y la comprensión, ayudando al niño a salir del modo sueño.
Por otro lado, es fundamental ayudar al niño a colocar la cabeza en posición vertical, ya sea incorporándolo suavemente o llevándolo en brazos hacia el desayuno. Al mantener el cuerpo erguido, se activa el sistema reticular ascendente, que es el encargado de mantenernos despiertos, favoreciendo así un estado de alerta natural en el cerebro.
Convertir el despertar en un momento colaborativo
Durante la cena, es recomendable conversar con el niño y preguntarle cómo le gustaría despertar al día siguiente. Involucrar al pequeño en este proceso convierte el despertar en una experiencia colaborativa y menos conflictiva. El doctor Bilbao enfatiza que la clave no está en gritar “¡Arriba!” ni en tirar de la manta, sino en entender cómo funciona el cerebro infantil.
El objetivo de estas estrategias es que el despertar de los pequeños pase de ser un «campo de batalla» a un momento de conexión familiar y bienestar. Aprender a despertar con calma y amor es tan importante como garantizar que los niños tengan un buen descanso nocturno.
