La Junta de Castilla-La Mancha ha destacado la importancia de su escuela regional de pastores, donde hasta la fecha se han formado 437 personas. Esta iniciativa no solo busca garantizar la continuidad del sector de la ganadería extensiva, sino también fijar población en las zonas rurales. El vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro, hizo estas afirmaciones durante su visita a una explotación ganadera en Arcas, donde trabaja un antiguo alumno de la escuela.
Martínez Guijarro subrayó que la ganadería extensiva es fundamental en Castilla-La Mancha, con más de 5.000 explotaciones que albergan alrededor de 2,5 millones de cabezas de ganado. Sin embargo, este sector enfrenta el desafío de incorporar nuevos profesionales, especialmente en el ámbito del pastoreo, lo que es esencial para la viabilidad de las explotaciones ganaderas.
Iniciativas para la prevención de incendios
El vicepresidente segundo también enfatizó la relevancia de iniciativas como la convocatoria de ayudas para fomentar el pastoreo en la prevención de incendios forestales, conocidas como las ‘ovejas bomberas’. Según Martínez Guijarro, estas ayudas permitirán limpiar 3.000 hectáreas en los montes, beneficiando a 67 explotaciones antes de que finalice el mes, lo que contribuirá significativamente a la reducción del riesgo de incendios en la región.
La apuesta por la formación de pastores y la colaboración con el sector ganadero es clave para el desarrollo sostenible de Castilla-La Mancha, una comunidad autónoma que busca fortalecer su tejido rural y proteger su patrimonio natural a través de prácticas ganaderas responsables y efectivas.
Este tipo de iniciativas no solo favorecen la economía local, sino que también promueven la conservación del medio ambiente, convirtiendo a los pastores en aliados fundamentales en la lucha contra los incendios forestales. La formación especializada en este ámbito se presenta como una herramienta esencial para afrontar los desafíos actuales del sector ganadero.
