La agencia internacional de calificación Fitch Ratings ha elevado la perspectiva del ‘rating’ de la Comunitat Valenciana de estable a positiva, manteniendo la calificación en ‘BBB-’. Este cambio se basa en la previsión de una evolución favorable de las cuentas autonómicas en los próximos cinco años, lo que representa un avance significativo en la solvencia de la región.
Progreso en la gestión de la deuda autonómica
Según el informe de Fitch, se espera que la Generalitat, bajo la dirección de Carlos Mazón, reduzca progresivamente el peso de su deuda hasta situarlo en torno al 130% del PIB regional. Aunque este nivel sigue siendo elevado, supone una mejora respecto a evaluaciones anteriores. La agencia ha incluido en este cálculo tanto la deuda propia como la parte correspondiente de la deuda estatal imputada por población y PIB, lo que refleja un enfoque más holístico sobre la situación financiera de la comunidad.
La consellera de Hacienda y Economía, Ruth Merino, ha valorado la decisión de Fitch como un reconocimiento a la «gestión responsable y la disciplina presupuestaria» del Consell. Merino ha destacado que el déficit autonómico se ha reducido en 1 300 millones de euros en solo dos años, lo que evidencia un esfuerzo considerable en el control del gasto público y la protección de los servicios esenciales.
Estabilidad en tiempos adversos
Fitch también ha tenido en cuenta la menor incertidumbre derivada de las inundaciones ocurridas en octubre y la capacidad de la Generalitat para mantener la estabilidad, incluso en contextos adversos. Sin embargo, la agencia advierte que el 91% de la deuda viva a finales de 2024 seguirá dependiendo de los mecanismos de liquidez del Estado, lo que subraya la vulnerabilidad financiera de la Comunitat.
Merino ha insistido en que la Comunitat Valenciana sigue enfrentando desafíos debido al actual sistema de financiación y la falta de soluciones «reales» por parte del Gobierno de España. La problemática del sobreendeudamiento autonómico, derivada de las insuficiencias acumuladas de ese sistema, mantiene a la Generalitat Valenciana alejada de la posibilidad de regresar a los mercados de deuda.
La mejora en la perspectiva financiera de la Comunitat Valenciana es, sin duda, un paso positivo, pero también pone de manifiesto la necesidad de abordar estructuras más sólidas y sostenibles para garantizar el crecimiento económico y la estabilidad a largo plazo.
