La trainera del club Remo Narón ha cosechado un nuevo éxito al lograr el sexto puesto en la Bandeira Teresa Herrera, celebrada en la ría de Ares, en una jornada marcada por la intensa lluvia y la adversidad del mar. Este evento no solo representa un hito deportivo, sino también un símbolo del esfuerzo y la dedicación de sus remeros, quienes han vivido una de las mejores temporadas en la historia del club.
Isma y Xan Pico, junto con Bruno y Samu Seijido, se prepararon para esta competición con gran entusiasmo, a pesar de las inclemencias del tiempo. “El mejor puesto posible creo que, con los pies en la tierra, un quinto, si todo va bien. Y muy mal, un octavo”, afirmaba Bruno antes de dirigirse a las aguas de A Coruña. Finalmente, la trainera terminó en un meritorio sexto lugar, añadiendo un nuevo logro al palmarés del club, que en esta temporada ha finalizado en la séptima posición de la Liga A autonómica.
Un legado familiar en el remo
La participación de dos padres e hijos en esta modalidad, como en el caso de Isma y Xan, así como de Bruno y Samu, añade un valor sentimental especial a cada regata. “Yo tenía pocas expectativas, porque era mi primera temporada”, confesó Samu, el más joven del grupo. “Vine a probar y me fue bien. Y encima se apuntó mi padre, y allá fuimos los dos”. Por otro lado, Xan, aunque joven, ya tiene experiencia y su objetivo es “intentar mejorar lo del año pasado, y lo he conseguido”.
Isma, por su parte, se autodenomina “el peor remero de la trainera”, pero su humor y compromiso son palpables. “Ni quería estar aquí. Cuando estaba en la Liga B vi que se había pasado el arroz en este deporte y traté de hacer un grupo de veteranos”, bromea este novato de 45 años, que, a pesar de su resistencia, reconoce que “es terrible”. La pasión por el remo es evidente entre los cuatro, quienes han compartido no solo entrenamientos, sino también una conexión familiar que les une aún más en esta disciplina.
Superando retos y afrontando adversidades
La experiencia de Bruno Seijido, uno de los fundadores del club, le permite comparar la situación actual con la de hace dos décadas. “Es muy buena, porque van viniendo estas nuevas generaciones que van metiendo amigos y el club parece que va creciendo”, señala. Sin embargo, también advierte sobre las limitaciones que enfrenta la entidad, como la falta de infraestructuras y un patrocinio sólido. “Las instalaciones están casi como cuando empezamos hace 25 años”, lamenta.
Los entrenamientos en invierno son un desafío, con temperaturas que alcanzan los cinco grados bajo cero. “A veces hay que bajar al pantalan congelado, lloviendo, y llegas aquí arriba y no notas los pies”, comenta Bruno, destacando el compañerismo y el buen ambiente que se respira en el club. “Al acabar las regatas, los otros equipos nos felicitan, algo que no había visto en otros deportes”, añade Samu, poniendo de manifiesto la camaradería de la comunidad del remo.
Para estos cuatro deportistas, la temporada ha estado llena de momentos memorables. Samu resalta su primera regata con su padre, mientras que Xan menciona la regata en casa como uno de sus mejores momentos. “En la última larga grité de orgullo”, dice Samu. A pesar de los altibajos, su compromiso con el remo y con el equipo es inquebrantable.
El futuro de Remo Narón parece prometedor, siempre y cuando se mantenga el apoyo y la pasión de sus miembros. Con una comunidad activa y comprometida, estos remeros invitan a más personas a unirse al deporte, asegurando que solo con probarlo “engancha”. A medida que avanzan hacia nuevas competiciones, el deseo de seguir mejorando y de mantener la tradición familiar en el remo se convierte en su motor principal.
