S&P mejora la calificación de España a A+ por su crecimiento

La agencia de calificación crediticia S&P Global Ratings ha elevado la nota de España a A+ con perspectiva estable, resaltando el fuerte crecimiento económico del país y su baja exposición a los aranceles impuestos por Estados Unidos. Esta mejora se produce en un contexto en el que la economía española sigue mostrando signos de resiliencia, a pesar de las incertidumbres globales.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha calificado esta decisión como una «buena noticia», destacando que la nueva calificación refleja la fortaleza de la economía española. En un video publicado en su cuenta de X, Cuerpo afirmó que España registrará este año «una vez más» el mayor crecimiento entre las economías avanzadas del mundo, a pesar de la ralentización económica que afecta a sus principales socios comerciales.

Proyecciones optimistas para el futuro económico

Según el informe de S&P, se prevé que la economía española crezca un 2,6% en 2025, lo que representa casi el triple de la media de la zona euro. Este avance se apoya en la creación de empleo impulsada por la inversión y la llegada de inmigrantes, especialmente de América Latina. Además, S&P ha destacado que solo un 5% de las exportaciones españolas se dirigen al mercado norteamericano, lo que limita el impacto de los aranceles impuestos en el contexto de la guerra comercial.

La agencia también ha subrayado que el desapalancamiento del sector privado en la última década ha mejorado significativamente el balance externo de España, reduciendo su sensibilidad a cambios repentinos en las condiciones de financiación externa. Este avance ha contribuido a incrementar la resiliencia del país ante crisis económicas.

Desafíos pendientes en las cuentas públicas

A pesar de las proyecciones positivas, el informe también señala debilidades en la economía española. La situación de las cuentas públicas continúa siendo un punto crítico. Aunque el déficit se ha reducido al 3,2% del PIB en 2024, la deuda pública sigue siendo elevada en comparación con otros países europeos y no se espera una disminución significativa en los próximos años.

Desde S&P han advertido que la calificación no cambiará en el corto plazo, a menos que se produzcan dos escenarios extremos: una reducción más rápida de la deuda pública o un deterioro en las cuentas públicas y el superávit exterior. De esta manera, la mejora en la calificación de España se presenta como un reconocimiento a los esfuerzos realizados, aunque también pone de manifiesto la necesidad de abordar los retos económicos que persisten.