Las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Economía Social (MITES) han revelado un aumento alarmante en la ruptura de contratos indefinidos durante el periodo de prueba, que ha pasado de 77 454 en el primer semestre de 2019 a 350 459 en el mismo periodo de 2025, lo que representa un incremento del 352%. Este fenómeno suscita interrogantes sobre si las empresas están abusando de esta modalidad para enmascarar contratos temporales.
La reforma laboral de 2022 eliminó la posibilidad de contratos por obra o servicio, limitando los temporales a casos específicos como sustituciones o circunstancias de producción. En este contexto, el periodo de prueba permite a las empresas extinguir contratos sin necesidad de justificar la causa, lo que ha llevado a un incremento notable en las bajas durante este periodo.
La modificación del marco laboral y sus efectos
El marco legal establece un máximo de dos a seis meses para los periodos de prueba, aunque muchos convenios colectivos amplían estos plazos. La Directiva 2019/1152 prohíbe que se superen los 180 días. Sin embargo, la Comisión Europea llevó a España ante el Tribunal de Justicia de la UE en junio pasado por no garantizar condiciones laborales transparentes. Joaquín Merchan, presidente del Consejo de Graduados Sociales, advierte que las relaciones laborales son delicadas y que, aunque hay casos de abuso, muchos ya existían antes de la reforma.
Merchan también señala que los trabajadores tienen la opción de recurrir a la Inspección de Trabajo si consideran que sus derechos han sido vulnerados. Un ejemplo de ello es la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares que declaró nulo un despido por discriminación en un empleado que cayó enfermo durante su periodo de prueba.
Un análisis más profundo del aumento de bajas
La CEOE ha destacado que el aumento de bajas en contratos indefinidos abarca diversas causas, desde jubilaciones hasta despidos. Para entender el fenómeno, es crucial comparar el crecimiento de cada variable en relación con el aumento de contratos indefinidos, que ha pasado de 2,1 millones en 2019 a 6,4 millones en 2025, lo que representa más del 40% de nuevos contratos.
Sin embargo, el 45% de las salidas de contratos indefinidos se producen durante el periodo de prueba, el doble que hace seis años. El abogado Víctor M. Canalda critica el aumento de las resoluciones contractuales bajo esta fórmula, sugiriendo que podría estar convirtiendo los contratos indefinidos en temporales encubiertos.
Canalda argumenta que esta situación refleja una incapacidad del sistema normativo para equilibrar flexibilidad y seguridad laboral. En contraste, el modelo de flexiseguridad, utilizado en los países nórdicos, combina flexibilidad en la contratación con una sólida protección social.
Alfredo Aspra, director de Labormatters, señala que la reforma del contrato temporal ha dado un mayor valor al periodo de prueba, justificando un mayor rigor en la selección de personal. Aspra también recomienda que las empresas documenten por escrito los periodos de prueba y consideren si los trabajadores han desempeñado funciones similares anteriormente en la misma empresa.
En resumen, el aumento de bajas durante el periodo de prueba plantea interrogantes sobre la naturaleza de los contratos indefinidos y su aplicación en el contexto laboral actual. Es fundamental que se tomen medidas para asegurar que estos contratos no se utilicen de forma abusiva, garantizando así un entorno laboral justo y equitativo.
