Canarias enfrenta un aumento alarmante de la violencia de género

La violencia de género se mantiene como un problema sistémico en Canarias, con cifras que revelan la crudeza de esta problemática en la sociedad. En junio de 2023, se registraron nueve asesinatos de mujeres y un niño, uno de los cuales ocurrió en Las Palmas de Gran Canaria. Este alarmante aumento de casos pone de manifiesto la urgencia de abordar la violencia machista de manera efectiva.

Durante el verano, se incrementan las llamadas al Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género, un fenómeno que se relaciona con la mayor convivencia entre agresores y víctimas. Los informes indican que este periodo es crítico, ya que las mujeres se encuentran más expuestas a la violencia, lo que resalta la necesidad de medidas efectivas.

Datos preocupantes y nuevas tendencias

Desde la implementación de la ley integral contra la violencia de género en 2004 y el Pacto de Estado contra la violencia de género en 2017, se han realizado esfuerzos significativos para combatir esta lacra. Sin embargo, el recuento oficial de víctimas, que comenzó en 2003, ha alcanzado las 1 321 mujeres asesinadas, de las cuales 86 son de Canarias. A finales de julio de 2023, el archipiélago contaba con 6 655 casos activos de violencia machista, convirtiéndose en la cuarta comunidad autónoma con mayor número de mujeres en situación de riesgo.

Un hecho alarmante que ha emergido en los últimos meses es el aumento del porcentaje de víctimas mayores de 60 años. Este verano, el 50% de las mujeres asesinadas pertenecía a esta franja de edad, un dato que contrasta con el 30% del recuento anual y el 13% del registro histórico. Este fenómeno revela una situación de violencia continuada que, en muchos casos, se soporta en silencio.

Factores que perpetúan la violencia

Las mujeres mayores a menudo son víctimas de una forma de violencia sutil y sistemática, que se percibe como algo natural en la relación de pareja. Muchos de estos casos se agravan por la dependencia económica, el miedo a represalias y la percepción social de que la violencia es parte de la vida cotidiana. La fragilidad que acompaña a esta etapa de la vida crea un entorno propicio para que la violencia se mantenga oculta hasta que se vuelve insostenible.

El Instituto de la Mujer ha revelado que el 40% de las víctimas mayores de 65 años han sufrido violencia durante más de 40 años, y el 25% la ha padecido entre 20 y 30 años. Este panorama se agrava por la falta de recursos a los que pueden acceder estas mujeres, quienes no siempre tienen las herramientas necesarias para enfrentar y denunciar la violencia que sufren.

A pesar de los avances en la sensibilización social y el acceso a recursos legales, las mujeres mayores siguen enfrentando barreras significativas. La reciente denuncia de los juzgados de violencia sobre la mujer en Canarias acerca de «carencias muy extendidas» en medios personales y materiales es un claro indicador de que aún queda mucho por hacer. La mayor asunción de competencias a partir de este año, que incluirá todos los delitos sexuales en las Islas, podría verse comprometida por la falta de recursos.

La violencia de género en Canarias es un problema que requiere atención inmediata y un enfoque integral. La inclusión de la situación de las mujeres mayores en las estrategias de prevención es crucial para abordar la raíz del problema y garantizar la seguridad y el bienestar de todas las víctimas. La lucha contra este fenómeno debe ser una prioridad que movilice a la sociedad en su conjunto, así como a las instituciones responsables de garantizar la protección de las mujeres.