Nandu Jubany, reconocido chef con estrella Michelin, ha compartido su visión sobre la intersección entre su pasión por la cocina y su afición por las carreras, particularmente el Dakar. En una reciente conversación, el cocinero de 54 años confesó que siempre lleva su camión repleto de deliciosos productos como queso, huevos y embutido, asegurando que no renuncia al placer de la buena comida mientras compite.
La charla con Jubany se centró en una pregunta intrigante: ¿ha perdido el mundo un piloto a cambio de ganar un chef de prestigio mundial? A pesar de sus dudas iniciales, el chef parece encontrar una satisfacción similar en ambas pasiones, ya que en cada una busca la excelencia. “La meticulosidad y el orden de los cocineros son fundamentales tanto en la cocina como en las carreras”, afirmó.
Excelencia en la cocina y en las carreras
Jubany explicó que tanto en una cocina profesional como en una carrera se persigue la excelencia. En ambas disciplinas es esencial una buena planificación, la toma de decisiones acertadas y, sobre todo, un equipo bien coordinado. “En las carreras hay que ir deprisa, mientras que en la cocina se busca brindar una experiencia inolvidable al comensal”, detalló. Además, destacó la importancia de contar con un buen “copiloto”, ya sea en la pista o en la cocina, para alcanzar el éxito.
El chef catalán se mostró sincero al hablar sobre su carácter: “Soy tozudo y quisquilloso en ambas situaciones. A veces, mi copiloto Marc no me deja acelerar en un tramo y me enfado igual que cuando alguien en la cocina no busca la excelencia”. Jubany trabaja siempre con el objetivo de obtener un 10, tanto en la cocina como en las carreras, lo que refleja su compromiso con la calidad.
Desafíos y objetivos en el Dakar
Este año, Nandu participará en el Rally de Suecia y en el Rally de Marruecos, además del Dakar. “No sé si el mundo ha perdido un piloto o ha ganado un cocinero, pero estoy orgulloso de ser la tercera generación de cocineros”, comentó. Sin embargo, su deseo de competir va más allá de la cocina, aspirando a repetir un podio en el Dakar, un objetivo que considera más alcanzable que obtener una segunda estrella Michelin, cuyo resultado depende de otros.
La afición por las motos sigue presente en su vida, aunque reconoce que competir en el Dakar en moto es considerablemente más complicado. “Requiere mucho más entrenamiento y dedicación”, explicó. A pesar de ello, disfruta de conducir y aplica sus conocimientos de conducción deportiva a su día a día, lo que le permite mantener un ritmo seguro y eficiente en la carretera.
Por último, Nandu compartió anécdotas sobre su experiencia en el Dakar, donde ha cocinado para otros participantes en circunstancias inesperadas. “Recuerdo preparar una paella para 100 personas en Arabia Saudí, ¡y estaba estupenda!”, relató con entusiasmo. La cocina, aunque a menudo se convierte en un refugio para los hambrientos, siempre está presente en sus aventuras.
Con su restaurante como punto de encuentro para numerosos pilotos, como los hermanos Espargaró y Marc Márquez, Nandu Jubany sigue combinando su amor por la cocina y las carreras, viviendo cada experiencia con la misma intensidad.
