Un brazalete de oro de la dinastía XXI, que gobernó el antiguo Egipto hace más de 3.000 años, ha desaparecido del laboratorio de restauración del Museo Egipcio en El Cairo. Según un comunicado del Ministerio de Turismo y Antigüedades, esta joya pertenecía al faraón Amenemope, quien reinó aproximadamente entre los años 993 y 984 a.C.
La desaparición de este importante objeto, que cuenta con una cuenta esférica de lapislázuli, fue detectada hace tres días durante un inventario rutinario en el laboratorio de restauración. El ministerio ha remitido el incidente a las diversas autoridades policiales y a la Fiscalía para su investigación. Además, se ha formado un comité especializado para revisar todos los objetos en el laboratorio de restauración.
Detalles del incidente y medidas de seguridad
El comunicado señala que el «incidente» fue descubierto hace tres días, aunque el anuncio se retrasó intencionadamente para garantizar un entorno adecuado para el desarrollo de la investigación. Como medida de precaución, se ha distribuido una fotografía del brazalete a todas las unidades arqueológicas de los aeropuertos, puertos terrestres, marítimos y fronterizos de Egipto.
Medios locales han indicado que la desaparición ocurrió mientras especialistas preparaban y empaquetaban decenas de piezas de múltiples épocas del Antiguo Egipto para su transporte a Italia. Estas piezas están destinadas a una exposición especial titulada ‘Tesoros de los Faraones’, que se celebrará en Roma entre el 24 de octubre y el 3 de mayo del año próximo. Se espera que la muestra cuente con 130 objetos que narran la historia de la antigua civilización egipcia.
Importancia del brazalete y contexto histórico
Según Jean Guillaume Olette-Pelletier, doctor en egiptología, el brazalete fue descubierto en Tanis, en el delta oriental del Nilo, durante excavaciones en la tumba del rey Psusenes I. Esta tumba fue un lugar de sepultura para Amenemope tras el saqueo de su tumba original. “No es la más bella, pero científicamente es una de las más interesantes”, comentó el experto.
Para los antiguos egipcios, el oro representaba la «carne de los dioses», subrayando la naturaleza divina del portador, mientras que el lapislázuli evocaba el cabello o pelaje de los seres divinos. Este incidente se produce en un momento en que Egipto se prepara para la apertura total del Gran Museo Egipcio (GEM) el próximo 1 de noviembre, donde se exhibirán más de 57.000 objetos que muestran diferentes etapas de la civilización faraónica.
En las últimas décadas, las autoridades egipcias han librado largas batallas diplomáticas para la recuperación de piezas de distintas épocas faraónicas que han sido saqueadas o vendidas ilegalmente, muchas de las cuales han terminado en museos y colecciones privadas en el extranjero. La desaparición de este brazalete pone de manifiesto la vulnerabilidad del patrimonio cultural egipcio y la necesidad de intensificar los esfuerzos para su protección.
