La música prenatal puede ser recordada por los bebés al nacer

La psicóloga Begoña Ibarrola ha afirmado que los bebés son capaces de recordar las melodías y cuentos que escuchan en el útero, lo que subraya la importancia de la estimulación auditiva durante el embarazo. Esta afirmación se basa en su experiencia como experta en inteligencia emocional y musicoterapia y en su libro Musica para antes de nacer, publicado por la Editorial Sentir.

Ibarrola ha compartido casos concretos de niños que, a la edad de tres años, han sido capaces de reproducir al piano las canciones que sus madres les ponían durante la gestación. La experta destaca que el desarrollo emocional y neurológico del bebé puede ser estimulado desde el embarazo, ya que el feto no es un ser pasivo y reacciona a estímulos sonoros.

Importancia de la música y la voz materna

Según Ibarrola, el vínculo entre la madre y el bebé se fortalece a través de la voz materna y de las canciones que ella canta. Este vínculo es fundamental para establecer un apego seguro que influirá en el desarrollo integral del niño tras su nacimiento. A partir del segundo mes de gestación, el feto comienza a percibir sonidos y, a partir del sexto, puede responder a ellos.

El latido del corazón de la madre y su voz representan las primeras experiencias de seguridad y afecto para el bebé. La música, además, tiene efectos positivos en el cerebro en desarrollo del feto, aumentando el número de conexiones neuronales y estimulando áreas relacionadas con el lenguaje. Esto no solo beneficia al bebé, sino que también ayuda a la madre a liberar endorfinas, contribuyendo así al bienestar fetal.

Investigaciones sobre la memoria fetal

La memoria fetal se activa aproximadamente a partir del cuarto mes de embarazo, lo que ha sido respaldado por diversas investigaciones. Un caso notable mencionado por Ibarrola es el de una madre que escuchaba a Beethoven durante su embarazo; cuando su hija cumplió tres años, la primera melodía que tocó en un piano fue la misma que su madre solía escuchar.

El sistema límbico, encargado de procesar las emociones, ya está desarrollado en el feto hacia finales del primer trimestre, lo que significa que el bebé experimenta una vida emocional primitiva influenciada por el estado emocional de la madre. La interacción auditiva, que se produce desde la octava semana de gestación, permite que el feto reconozca sonidos del exterior, creando así una conexión más fuerte con el mundo que le rodea.

Ibarrola concluye que la estimulación musical y afectiva es crucial para el desarrollo emocional del bebé, y que la madre puede utilizar canciones de cuna y nanas que provoquen respuestas inmediatas de relajación en el recién nacido, ya que reconocerá esas melodías de su vida intrauterina. Esta conexión sensorial y emocional sentará las bases para una relación saludable y un desarrollo integral en la vida posterior del niño.