La genética y el estilo de vida, claves para una piel radiante

Un reciente informe de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) ha revelado un crecimiento del 6 % en la categoría del cuidado de la piel, alcanzando los 3 500 millones de euros en 2024. Esta tendencia refleja la confianza de los españoles en productos como cremas hidratantes y tratamientos nocturnos, aunque a menudo se pasan por alto factores fundamentales que también influyen en la salud y belleza de la piel.

El papel crucial de la genética

El doctor Ricart, dermatólogo y director médico del Instituto Médico Ricart, explica que «la genética es determinante: marca el punto de partida». Sin embargo, la epigenética juega un papel igualmente importante, permitiendo que ciertos aspectos del código genético se expresen. Esto significa que, aunque no se puedan cambiar los genes, se puede influir en su activación mediante un estilo de vida saludable.

El estilo de vida se presenta como el verdadero secreto para mantener una piel bonita. Según Arturo Alba, cosmetólogo y licenciado en biomedicina, los hábitos como dormir bien, mantener una alimentación equilibrada y gestionar el estrés son esenciales. «Por mucho que tengas buena genética, llevar una vida que revienta mitocondrias tiene consecuencias visibles», afirma Alba.

Factores que afectan la salud de la piel

Entre los enemigos de la piel, el sol y el tabaco son las principales amenazas, según el doctor Ricart. Alba compara la importancia de la protección solar con el cuidado de un jardín: «Seguir una rutina de belleza impecable sin fotoprotección es como querer mantener un jardín exuberante mientras lo riegas con cloro cada día».

La nutricionista Carmen Mera, de SHA España, subraya que una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos esenciales puede prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y mejorar su textura. Además, destaca el vínculo entre la salud intestinal y la piel: «Cuando se altera la microbiota, se desencadenan respuestas inflamatorias que pueden agravar condiciones como el acné o la psoriasis».

Mera recomienda potenciar la microbiota con alimentos fermentados y probióticos, y reducir el consumo de azúcares y productos ultraprocesados, que pueden deteriorar la calidad de la piel. También advierte sobre el impacto negativo del alcohol y la cafeína en la salud cutánea.

Si bien las cremas juegan un rol importante, su efectividad depende de un uso adecuado y personalizado. Cristina Galmiche, facialista y cosmetóloga, asegura que muchas personas llegan con la piel saturada por el uso excesivo de productos sin asesoramiento profesional. «No se trata de acumular cremas, sino de elegir las adecuadas», enfatiza Galmiche, quien defiende un enfoque de «menos es más».

La limpieza de la piel es otro hábito crucial. Alba afirma que «si la dermis está bien nutrida desde dentro, los activos cosméticos brillan». En resumen, no hay piel bonita sin salud, y no hay salud sin un enfoque fundamentado y profesional.