Un reciente estudio realizado por la Universidad del País Vasco (EHU) ha confirmado la presencia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, en la sangre de menores de las comarcas guipuzcoanas de Urola y Goierri. Aunque los resultados indican que estas sustancias «no suponen un riesgo grave para la salud», se destaca la «necesidad de reforzar su vigilancia» para controlar su exposición y efectos potenciales.
Los PFAS son compuestos químicos que se encuentran en numerosos artículos de uso cotidiano, tales como sartenes antiadherentes, ropa impermeable, envases para alimentos y espumas contra incendios. Según el estudio, que se llevó a cabo en colaboración con Biogipuzkoa y el Departamento de Salud Pública, se detectaron estos compuestos en el plasma de 315 menores, identificando un total de 18 sustancias diferentes entre las 42 analizadas, con tasas de detección que oscilan entre el 70% y el 97% para los más comunes.
Impacto en la salud y propuestas de seguimiento
Las fuentes de la EHU han advertido que los niveles de PFAS «varían según la edad» y han solicitado una actualización de la normativa vigente sobre el uso de estos compuestos. La coautora del estudio, Anne San Román, ha enfatizado que «la exposición a estas sustancias desde edades tempranas puede provocar efectos perjudiciales con dosis más bajas que en adultos», lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades futuras.
La investigación también pone de manifiesto que los PFAS son «químicos altamente estables y persistentes en el medio ambiente». Su uso generalizado puede tener efectos perjudiciales en la salud, ya que pueden entrar en el organismo humano a través de la placenta durante el embarazo y continuar acumulándose mediante la lactancia, la alimentación, el agua potable, el aire contaminado o el contacto con productos que los contienen.
Necesidad de estudios adicionales
El catedrático Nestor Etxebarria ha destacado la dificultad de determinar si los niveles de PFAS encontrados en los menores son altos o bajos, dado que «es un tema que no se ha estudiado lo suficiente como para definir los límites seguros para los humanos». Sin embargo, ha subrayado que la presencia de estas sustancias en el organismo ya es motivo de preocupación y que es fundamental llevar a cabo investigaciones para comprender mejor sus efectos y buscar maneras de minimizarlos.
En conclusión, este estudio resalta la importancia de realizar un seguimiento riguroso de la exposición a los PFAS, especialmente en poblaciones vulnerables como los menores, para proteger su salud y bienestar a largo plazo.
