Nuevas variedades de aceite de oliva que van más allá de la picual

España se ha consolidado como el principal productor de aceite de oliva a nivel mundial, generando casi la mitad del total global y un 70% de la producción europea. Con 30 DOP (Denominaciones de Origen Protegidas) y 2 IGP (Indicaciones Geográficas Protegidas), el país cuenta con 2,55 millones de hectáreas dedicadas a la aceituna, de las cuales 222 722,96 ha están certificadas como ecológicas. La mayor parte de estas plantaciones se encuentran en Andalucía, concentrándose especialmente en la provincia de Jaén.

La variedad más común es la picual, responsable de la mayor parte del aceite virgen extra producido en el mundo. Sin embargo, España cultiva un total de 37 de las 139 variedades de aceitunas fundamentales, entre las que se incluyen otras menos conocidas pero igualmente aptas para la producción de aceite, como la palomar, la morrut, la manzanilla cacereña y la alfafara.

Variedades menos conocidas que destacan

Almazaras como Aguirrebeña producen aceite monovarietal de oliva zorzaleña, mientras que Supremo elabora con royal de Cazorla y lucio. En el Empordà, la marca Empordalia ha seleccionado dos variedades locales, argudell y curibell, esta última en co-plantación con campos de argudell. Simon Casanovas, director gerente de Empordalia, destaca la dificultad de cultivo, ya que “los olivos son centenarios, lo que impide la mecanización y obliga a una recolección manual”.

En cuanto al sabor, Casanovas explica que la argudell presenta un color verde intenso y sabores afrutados que recuerdan al hinojo y la hierba fresca. Por otro lado, Agustí Romero, coordinador del equipo de Olivicultura y Elaiotecnia del IRTA, asegura que se puede obtener un aceite de buena calidad de todas las variedades de olivo, aunque la rentabilidad económica varía considerablemente. Algunas variedades, como la gordal sevillana, tienen bajo contenido de aceite y, por ende, menor rentabilidad.

La búsqueda de nuevas variedades y su futuro

Romero señala que existen más de 1 000 variedades de olivo en el mundo, aunque en España se centran en unas 30 para producción comercial. La tendencia actual es cultivar variedades locales por separado, lo que permite una recolección más organizada. Las variedades más populares, como la picual y la arbequina, han sido seleccionadas por su productividad y rusticidad, adaptándose a diversos climas y suelos.

A pesar de esta predominancia, el avance tecnológico en el cultivo ha llevado a la exclusión de algunas variedades tradicionales. La variedad arboçana, casi en peligro de extinción a finales del siglo XX, ha demostrado su adaptabilidad y se ha vuelto importante en la producción actual. Romero también destaca que la olivicultura tradicional debe diferenciarse de la superintensiva ofreciendo productos de mayor calidad y valor añadido, apelando a consumidores dispuestos a pagar más por aceites únicos.

La consolidación del mercado de aceites de oliva de calidad podría dar una nueva oportunidad a variedades locales, como la cua de cirera, que tienen un gran potencial para futuras plantaciones y son capaces de ofrecer aceites con alto contenido en polifenoles y antioxidantes. Este enfoque podría revitalizar la producción de aceites de oliva en España, permitiendo una mayor diversidad y sostenibilidad en el sector.