Fallece Francisco Cabrero, pionero de la conexión con Marte

El pasado 14 de septiembre de 2023, falleció Francisco Cabrero, conocido como «El Niño», un destacado obrero que dedicó su vida a la estación espacial de Robledo de Chavela, donde desempeñó un papel clave en la conexión de España con Marte. Con apenas 18 años, Cabrero ingresó a la estación, inaugurada por la NASA en plena sierra madrileña, y permaneció allí durante casi cinco décadas, siendo testigo y partícipe de momentos históricos en la exploración espacial.

Juan Francisco Cabrero, su hijo y físico en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), recuerda cómo crecer con un padre que trabajaba con señales provenientes del sistema solar era una experiencia tanto natural como extraordinaria. «Subía a soldar a 70 metros de altura, o enfriaba receptores a 270 grados bajo cero», relata su hijo, quien también destaca los objetos relacionados con el espacio que decoraban su hogar, como parches de astronautas y fichas de misiones de la NASA.

Un legado de conocimiento y dedicación

En el ámbito de la exploración espacial, los ingenieros y astronautas suelen ser los rostros visibles, pero el trabajo de obreros como Cabrero fue fundamental para hacer posible la transmisión de señales del espacio. Tras completar su servicio militar, llegó a la estación como obrero de base, donde no solo colocaba ladrillos y cableado, sino que también compartía su vasta experiencia en mecánica, criogenia y transmisores con los nuevos empleados. «Nosotros, los de mono azul, hacemos de todo», afirmaba Cabrero, subrayando la importancia de la ejecución en el trabajo.

José Urech, exdirector del INTA, destaca la capacidad de aprendizaje de Cabrero, quien asumió tareas complejas, incluyendo la termomecánica de precisión necesaria para operar los máseres, amplificadores de alta sensibilidad que funcionan a temperaturas extremadamente bajas. «Era pura mecánica de alta precisión», señala Urech, recordando la dedicación de Cabrero a su trabajo.

Historia de un pionero en la exploración espacial

El legado de Cabrero incluye su participación en hitos decisivos de la exploración espacial, como la recepción de señales de la sonda Pathfinder tras su aterrizaje en Marte en 1997. Su historia también refleja el contraste entre la España de los años setenta y el futuro prometedor que la NASA ofrecía. «Mi abuelo le decía que era mejor trabajar con vacas, porque la leche se vende y la carne también», recuerda su hijo, enfatizando la visión de Cabrero sobre el futuro y la tecnología.

A pesar de no haber tenido acceso a estudios formales, Cabrero se sentía orgulloso de que sus hijos pudieran asistir a la universidad y disfrutar de oportunidades que él no tuvo en su juventud. «Él no tuvo estudios, y verme a mí llegar a la universidad le llenaba de orgullo», comenta su hijo, quien trabaja en instrumentación para telescopios espaciales que buscan exoplanetas.

La dedicación de Francisco Cabrero al trabajo y su pasión por el espacio dejaron una huella imborrable en su familia y en la comunidad de Robledo de Chavela, donde su legado perdurará a través de las generaciones. Las antenas de la estación, que él cuidó durante años, seguirán captando señales del universo, manteniendo viva la conexión entre España y el espacio.