La polémica en torno a los Conciertos del Marisco se intensifica a solo cuatro días del inicio de la LX Festa do Marisco, la cita gastronómica más importante de España. Los vecinos de O Grove han expresado su descontento por la ubicación de la carpa de conciertos, situada a escasos diez metros de sus hogares, lo que consideran una violación de su derecho al descanso.
Los residentes en las inmediaciones de la carpa, en calles como Hospital y O Corgo, han vuelto a recoger firmas para solicitar medidas que garanticen una convivencia pacífica entre los eventos musicales y su derecho a la tranquilidad. La indignación es palpable, recordando que el año pasado se plantearon quejas similares, las cuales fueron reconocidas por el alcalde, José Cacabelos, quien prometió que no volverían a ocurrir. Sin embargo, la realidad parece haber decepcionado a los vecinos, que ahora se sienten ignorados.
Un problema recurrente
La carpa de conciertos vuelve a estar instalada en el mismo lugar que el año pasado, un hecho que muchos consideran un desprecio por parte del alcalde. La proximidad de esta instalación a las viviendas ha llevado a los vecinos a calificar la situación como «intolerable», dado que los ruidos excesivos y las actuaciones hasta altas horas de la madrugada son perjudiciales para su bienestar.
Los organizadores de la campaña de firmas han enfatizado que su principal preocupación es el volumen y los horarios de los conciertos, no la ubicación de la carpa. Sin embargo, la repetición de la situación del año anterior ha provocado una sensación de desesperanza entre los residentes. «Si el alcalde quiere hacer de la Festa do Marisco un macrofestival, debe buscar otra ubicación», exigen.
Denuncias sobre la contratación de artistas
Aparte de las quejas por el ruido, también ha surgido controversia en torno al proceso de contratación de los artistas que participarán en el festival. Según denunciantes, el alcalde no convocó un concurso público a pesar de la gran cantidad de dinero en juego y de haber recibido una subvención de la Xunta. En su lugar, se publicó una lista de artistas contratados solo unos días antes del inicio del evento, lo que ha suscitado críticas por falta de transparencia.
Los promotores locales han señalado que el actual método de contratación no solo es legal, sino que también carece de ética, ya que no se permitió que otros promotores se presentaran para gestionar los conciertos. Este enfoque ha llevado a la percepción de que la administración local favorece a ciertas empresas, lo que ha generado aún más descontento entre los vecinos y empresarios locales.
El malestar de los residentes no se limita al ruido y las contrataciones. La falta de atención del alcalde a sus preocupaciones ha dejado a muchos sintiéndose ignorados. «Parece que no importa lo que digamos», aseguran, mientras reclaman una mayor participación en la toma de decisiones que afectan a su comunidad.
Con la Festa do Marisco a la vuelta de la esquina, los vecinos de O Grove continúan luchando por un equilibrio entre la celebración de la fiesta y el respeto por su derecho al descanso y bienestar. Mientras tanto, la controversia parece destinada a seguir creciendo a medida que se acerca el evento.
