El debate sobre el estado del sistema de pensiones en España ha cobrado fuerza en los últimos meses, especialmente en Galicia. La discusión gira en torno a si las generaciones mayores, en particular los nacidos entre 1958 y 1975, conocidos como ‘boomers’, disfrutan de un bienestar material excesivo en comparación con las dificultades que enfrentan las generaciones más jóvenes. Esta narrativa ha sido alimentada por partidos políticos como Vox y sectores afines, que alertan sobre la supuesta insostenibilidad del sistema público de pensiones y promueven un enfrentamiento intergeneracional.
Algunas voces han afirmado que «la generación del baby boom es la primera que vive mejor que sus hijos», una afirmación que simplifica una realidad compleja, donde factores como la crisis de acceso a la vivienda son cruciales. A menudo, se traduce en el estereotipo de que «los boomers cobran pensiones excesivas». Sin embargo, los datos revelan una imagen diferente y más matizada.
Las cifras de las pensiones en Galicia
La pensión media de jubilación en Galicia se situó en 1 240 euros brutos al mes en 2022, una cifra que baja a 969 euros en el caso de las mujeres y a 765 euros para las pensiones de viudedad. Estos valores están por debajo de la media nacional, que rondaba los 1 441 euros mensuales. Al analizar las cifras por edad, se observa que la pensión media para los jubilados de entre 65 y 69 años asciende a 1 436 euros al mes, pero desciende a 1 069 euros para aquellos de entre 80 y 84 años, y a 871 euros para los mayores de 85 años.
Un dato alarmante es que el 30,4% de las pensiones gallegas, y 35,5% en el caso de las mujeres, no alcanzan el nivel de la Pensión Mínima Interprofesional (PMI), fijada en 10 406 euros anuales. Además, el 62,5% de las pensiones no supera los 15 609 euros al año, un porcentaje que se eleva al 73% entre las mujeres.
El incremento de las pensiones y sus implicaciones
A pesar del contexto, es cierto que la pensión media de jubilación en Galicia ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años, pasando de 674 euros en 2008 a 1 240 euros en la actualidad, lo que representa un aumento del 84% en 17 años. Este incremento es más notable en las mujeres, con un aumento del 91% frente al 80,7% de los hombres. Este cambio se debe, en parte, a que los nuevos jubilados provienen de carreras laborales con bases de cotización más altas, especialmente las mujeres.
No obstante, el debate actual tiende a comparar las pensiones de los jubilados con los salarios de los jóvenes menores de 35 años, quienes enfrentan una precariedad laboral significativa. Es fundamental reconocer que la estabilidad de las pensiones ha contribuido a reducir el riesgo de pobreza entre la población mayor de 65 años, que ha disminuido del 21% en 2007 al 10% en la actualidad.
En Galicia, el salario medio se sitúa en 1 806 euros brutos mensuales, mientras que el salario medio de los trabajadores de entre 25 y 34 años es de 1 434 euros. Estas cifras muestran que, aunque el crecimiento de las pensiones es un indicador positivo, la precariedad de los jóvenes sigue siendo un desafío importante.
El énfasis en un conflicto generacional puede desviar la atención de otros problemas, como la desigualdad de clase y las dificultades de acceso a una vivienda digna. En este contexto, es vital promover un diálogo constructivo que aborde las necesidades de todas las generaciones, evitando el enfrentamiento y buscando soluciones integrales que beneficien a la sociedad en su conjunto.
