Palencia, la joya oculta de España ideal para explorar a pie

Palencia, conocida como la «bella desconocida», destaca por ser una de las capitales españolas menos visitadas, convirtiéndose en un destino ideal para quienes buscan tranquilidad y un rico patrimonio monumental. En un mundo donde la masificación turística se ha convertido en un problema, esta ciudad ofrece un entorno peatonal donde se puede disfrutar de todo a pie. Con un impresionante legado histórico, Palencia es perfecta para una escapada de fin de semana.

Un patrimonio monumental excepcional

La ciudad, donde el sonido de las campanas resuena a todas horas, es famosa por su café, ya que alberga dos de las cinco fábricas de este producto en Europa. Palencia es, sobre todo, la ciudad de las iglesias góticas, cada una con su singularidad. La iglesia de San Miguel es particularmente notable por su torre de 70 metros de altura, que parece más una fortaleza que un campanario, con grandes ventanas de arcos ojivales. Por otro lado, la iglesia de San Pablo presenta una majestuosa cúpula octogonal en su capilla mayor, originalmente diseñada como mausoleo de los primeros marqueses de Poza.

La catedral de Palencia, uno de los templos más grandes de España, es un verdadero viaje a través de la historia. Su construcción abarca desde una iglesia visigoda del siglo VII, de la que se conservan columnas y arcos, hasta impresionantes naves góticas y obras del renacimiento, como el retablo pintado por Juan de Flandes. Actualmente, el Cabildo ha abierto un recorrido guiado que permite a los visitantes explorar las entrañas del edificio, ofreciendo una perspectiva única desde el triforio hasta las bóvedas.

Gastronomía y vida social en Palencia

Tras una mañana de exploración, los visitantes pueden disfrutar del aperitivo en una ciudad donde el tapeo no es la norma. Los palentinos prefieren disfrutar de un vino o una cerveza en la barra. Sin embargo, algunos locales como El Maño y La Mejillonera ofrecen tapas deliciosas, como las famosas patatas bravas. Para una experiencia más formal, Terra Palencia, del chef Roberto Terradillos, promete un menú degustación que podría recibir una estrella Michelin en un futuro cercano.

La tarde es ideal para pasear por la calle Mayor, la arteria principal del casco viejo. Esta amplia y larga calle cuenta con edificios porticados y una serie de comercios tradicionales que resisten ante la modernidad. Entre sus fachadas, destaca el Casino, un emblemático edificio modernista que ofrece visitas guiadas gratuitas.

Al caer la noche, las terrazas de El Salón se convierten en el lugar perfecto para relajarse, rodeadas de la belleza del parque del Salón de Isabel II, que se encuentra al sur de la calle Mayor.

El segundo día en Palencia puede comenzar con una visita a los espacios naturales que rodean la ciudad. La ribera del río Carrion es un pulmón verde ideal para el esparcimiento, con carriles bici y amplias zonas de césped. Aquí, los históricos puentes, como el medieval puente de Puentecillas, ofrecen un vistazo a la historia de la ciudad.

El canal de Castilla, una obra monumental del siglo XVIII, es otro punto de interés. Este sistema de canales navegables fue diseñado para conectar las principales ciudades de Castilla con el puerto de Santander, y su dársena en Palencia es un lugar ideal para pasear.

Para culminar un fin de semana lleno de tranquilidad, un viaje al cerro del Otero es imprescindible. En este lugar se erige el Cristo del Otero, una colosal estatua de 22 metros, la más alta de España, que ofrece unas vistas espectaculares del entorno. Con un centro de interpretación que incluye tecnología de realidad virtual, los visitantes pueden explorar la historia detrás de esta impresionante obra del escultor palentino Victorio Macho.

Desde el mirador del Cristo del Otero se puede apreciar la belleza de las vegas del río Carrion y el monte El Viejo, consolidando a Palencia como una de las sorpresas por descubrir en Castilla y León.