El pasado viernes, tras el anuncio de Hamas aceptando parcialmente el plan de paz propuesto por Estados Unidos, el presidente Donald Trump mantuvo una conversación con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en la que este último expresó su escepticismo sobre el acuerdo. Según reveló el portal Axios, Trump le respondió a Netanyahu: “Siempre eres jodidamente negativo. Esto es una victoria”. Este intercambio refleja el estilo directo de Trump, que a menudo se centra en los anuncios de acuerdos sin detallar los pormenores.
Durante una entrevista, el secretario de Estado Marco Rubio reconoció que establecer un gobierno en Gaza requerirá más tiempo del que inicialmente se había previsto, señalando que “se necesita más de 72 horas” para llevar a cabo este proceso. Rubio explicó que, aunque las negociaciones entre Israel y Hamas, mediadas por Washington, son un paso importante, no marcan el final del conflicto. El plan para lograr un gobierno en Gaza ya está en marcha y, según Rubio, todos los actores involucrados, incluido Israel, han acordado que la administración debe ser llevada a cabo por un grupo de tecnócratas palestinos, excluyendo a Hamas, al que se considera un grupo terrorista.
Desafíos en la implementación del acuerdo
Rubio enfatizó que el camino hacia la paz es complejo y que quedan muchos detalles por resolver. Afirmó que la logística necesaria para implementar el acuerdo es un desafío significativo, y planteó la pregunta de cómo se puede crear un liderazgo palestino sin la participación de Hamas. “¿Cómo desarmas a un grupo terrorista que está construyendo túneles y realizando ataques contra Israel?”, se preguntó Rubio, evidenciando las complicaciones que se avecinan.
Con el segundo aniversario del ataque de Hamas en suelo israelí, que dejó más de 1 200 muertos y 250 secuestrados, la situación es aún más crítica. Netanyahu ha sido criticado por la respuesta militar, que resultó en un alto número de bajas palestinas, estimadas en 67 000, lo que algunos han calificado de genocidio. Ante esta realidad, la comunidad internacional se pregunta sobre la viabilidad del acuerdo y la posibilidad de una paz duradera.
En este contexto, Steve Witkoff, enviado especial para la región, y Jared Kushner, yerno de Trump y una de las fuerzas impulsoras de los Acuerdos de Abraham, viajaron a El Cairo para iniciar reuniones que van más allá del cese de los bombardeos y la liberación de rehenes. La situación es delicada y los detalles del acuerdo deben ser manejados con cuidado para evitar que cualquier error lo descarrile.
Expectativas y realidades
Rubio también se refirió a la liberación de los rehenes, expresando el deseo de que esta situación se resuelva lo antes posible, idealmente esta misma semana. Sobre la retirada del ejército israelí, indicó que dependerá de cuándo se pueda garantizar un traspaso de poder seguro. “No se puede establecer una nueva estructura de gobierno en Gaza en 72 horas”, concluyó Rubio, subrayando la necesidad de un enfoque realista.
A pesar de las predicciones negativas, Trump parece optimista, asegurando que el acuerdo es un gran avance y que las negociaciones están progresando. Sin embargo, el tiempo dirá si este será un paso efectivo hacia la paz en una región marcada por décadas de conflicto y desconfianza.
