Nerea Fernández Fernández, a sus 46 años, es una perfusionista leonesa que ha encontrado su lugar en Londres, donde gana 4.000 libras al mes en un trabajo que le apasiona. Sin embargo, su sueño es ejercer en Suiza, cuatro o cinco días al mes, y regresar a su hogar en Celadilla del Páramo, un pequeño municipio de la provincia de León que lleva en su corazón.
Nacida en Barcelona por circunstancias familiares, Nerea se considera profundamente leonesa. “Soy leonesa por los cuatro costados”, afirma, destacando su amor por su pueblo natal y su deseo de mantener la conexión con sus raíces. A través de sus viajes, ha ido acumulando experiencias que la han enriquecido tanto personal como profesionalmente.
Trayectoria profesional y formación
La historia de Nerea es un viaje de superación. Su familia emigró en los años 70 a Barcelona, donde vivió hasta que su padre, un ingeniero informático, pidió un traslado a Valladolid. Desde entonces, el vínculo con su pueblo natal se mantuvo fuerte, con frecuentes visitas durante los fines de semana y festividades.
Nerea no tenía claro su futuro profesional. Aunque inicialmente se inclinó hacia el deporte, la vida la llevó a estudiar enfermería, carrera que terminó en 2000 tras formarse en la Escuela Universitaria Dacio Crespo de Palencia. Posteriormente, complementó su formación con un máster en mentorización y otros en Quirófano y Reanimación y Perfusión Clínica, lo que la llevó a trabajar en el Hospital de Harefield en Londres.
Desde su llegada a Inglaterra a los 21 años, Nerea ha trabajado en diversos hospitales, incluyendo el Hospital de St Thomas y, más recientemente, el Hospital de St George’s, donde se ha especializado en el manejo de la máquina de circulación extracorpórea, vital durante las intervenciones quirúrgicas.
Condiciones laborales y futuro
El trabajo de perfusionista implica una gran responsabilidad y habilidades técnicas. Nerea explica que “mantenemos al paciente vivo mientras el corazón y los pulmones están parados”. Además, destaca que la enfermería es un cuidado holístico que va más allá de lo físico, aportando un enfoque integral al bienestar del paciente.
En cuanto a su situación económica, Nerea señala que “los perfusionistas ganamos mucho más que en España, 4.000 libras netas un mes normal, sin extras”. Sin embargo, reconoce que el costo de vida en Londres es considerablemente más alto que en León, donde le resultaría mucho más fácil vivir. “Alquilar un piso aquí puede costar, como mínimo, 2.500 libras”, comenta.
A pesar de sus logros, Nerea expresa su deseo de regresar a León, sintiéndose frustrada con el sistema de selección de personal en España, al que califica de “esclavista”. Critica la falta de organización en la enfermería del país, así como los escasos salarios y las condiciones laborales que dificultan la vida de los profesionales.
Su visión del futuro se centra en trabajar en Suiza, donde las condiciones laborales y económicas son más favorables. “Me gustaría trabajar allí cuatro o cinco días al mes y el resto del tiempo pasarlo en León”, concluye Nerea, reafirmando su amor por su tierra y su familia.
