Julián Fernández, un joven de 22 años originario de La Línea de la Concepción, Cádiz, ha tomado el sector aeroespacial por sorpresa al fundar su propia empresa de satélites, Fossa, que se enfoca en la democratización del acceso al espacio y en aplicaciones de seguridad nacional. Desde la creación de su primer satélite a los 16 años, su pasión por la tecnología espacial no ha hecho más que crecer, llevando a la compañía a alcanzar una facturación de 1 000 000 euros en 2024, un notable incremento respecto a los 200 000 euros de 2023.
Pese a su juventud, Fernández ha logrado construir un equipo sólido en su empresa, que cuenta con 50 empleados, muchos de los cuales se han incorporado recientemente. La compañía, que comenzó como un proyecto de investigación y desarrollo, ahora se encuentra en una fase de comercialización, ofreciendo servicios de conectividad satelital de bajo ancho de banda, adecuados para aplicaciones en entornos remotos y de defensa.
Una historia de innovación y colaboración
Fernández recuerda cómo su trayectoria empresarial comenzó con una campaña de micromecenazgo para financiar su primer picosatélite. Con esa iniciativa, logró captar la atención de Everis, ahora NTT Data, que aportó 30 000 euros al proyecto. A raíz de esta colaboración, se unió a Vicente González, ahora su socio y director de operaciones en Fossa, quien también trabajaba en la división espacial de Everis.
La visión de Fernández es clara: Fossa se posiciona como un proveedor crucial de conectividad segura para la defensa en Europa, especialmente en un contexto geopolítico que demanda independencia tecnológica. “No dependemos de terceros. Fabricamos nuestros satélites aquí, con nuestra tecnología”, afirma con determinación.
Satélites al servicio de la conectividad
Los satélites de Fossa, a diferencia de los grandes artefactos espaciales, son más pequeños y fáciles de desplegar. La compañía ha desarrollado soluciones que permiten, por ejemplo, rastrear el movimiento de ganado o conectar a personal militar en operaciones. “Proveemos conectividad satelital suficiente para enviar mensajes o conectar dispositivos, pero no para navegar por internet”, explica Fernández.
El interés de Fossa no se limita a clientes comerciales; también han establecido relaciones con entidades gubernamentales, incluyendo al Ministerio de Defensa, que ha adquirido satélites para fortalecer sus capacidades de comunicación. Esto resalta la creciente necesidad de soluciones tecnológicas nacionales en el ámbito de la defensa.
Con la mirada puesta en el futuro, Fernández y su equipo trabajan para alcanzar su objetivo de operar una red de 80 satélites en el espacio, un ambicioso plan que se complementa con su enfoque en la innovación y la colaboración. “Una empresa no la creas solo por dinero, sino por la pasión de cambiar el mundo”, concluye Fernández, reflejando su compromiso con una visión más amplia que trasciende lo comercial.
En un mundo donde la tecnología espacial juega un papel cada vez más crítico, la historia de Julián Fernández es un ejemplo inspirador de cómo la juventud y la innovación pueden transformar industrias y contribuir a la seguridad nacional.
