La comarca de O Salnés ha encontrado en la Festa do Marisco un modelo eficaz para la desestacionalización del turismo, atrayendo a más de 100.000 personas en tan solo diez días. Este evento, que se celebra cada octubre en O Grove, se ha convertido en un referente nacional e internacional, mostrando la capacidad de la región para diversificar su oferta turística más allá de la temporada alta.
Durante la LXII Festa do Marisco, celebrada recientemente, representantes locales como el alcalde de Ribadumia y presidente de la mancomunidad, David Castro, y el alcalde de O Grove, José Cacabelos, recorrieron el recinto festivo. Acompañados por otros alcaldes de la comarca, pudieron constatar el impacto positivo del evento, que no solo es un atractivo turístico, sino también una plataforma de visibilidad para los productos locales.
Un evento que trasciende fronteras
La Festa do Marisco no solo destaca por su afluencia, sino también por su capacidad de generar un impacto económico significativo en la región. Según el alcalde de O Grove, la fiesta tiene una repercusión económica, social y promocional evidente en O Salnés y en toda Galicia. Este efecto desestacionalizador es, sin duda, uno de los puntos más valorados por los asistentes y organizadores, que buscan replicar este modelo en otros municipios de la comarca.
Asimismo, el tradicional concurso de platos de mejillón de la cooperativa de bateeiros Amegrove regresa a la celebración tras un año de parón, con el objetivo de reconocer la calidad del molusco gallego. Este evento contará con un jurado compuesto por el marinero y divulgador Rogelio Santos Queiruga, el cocinero Xoanqui Ameixeiras y el actor y humorista Pepo Suevos. Además, el programa incluye actividades infantiles, juegos tradicionales y conciertos, como los de La La Love You y Leria, así como la famosa «Noite Meiga», que ofrece una actuación de Cantodorxo y una degustación de queimada.
Críticas a la organización
Sin embargo, no todo es celebración. El Partido Popular de O Grove, liderado por Pablo Leiva, ha criticado la organización del evento, cuestionando el cobro de un 30% a los adjudicatarios de los puestos de venta de productos. A pesar de que los conservadores acompañan al alcalde en diversas actividades, insisten en que la gestión del evento no es sostenible. Argumentan que «las cuentas de la Festa do Marisco raramente dan beneficios al Concello», sugiriendo que se trata de un evento que genera pérdidas y que su continuidad depende del esfuerzo fiscal de los vecinos.
La Festa do Marisco continúa siendo un ejemplo de cómo un evento puede transformar la dinámica turística de una comarca, y su éxito es un reflejo de las posibilidades que tiene O Salnés para diversificar su oferta más allá de los meses de verano.
