Carmen Busquets, cofundadora de Net-a-Porter, ha lanzado un contundente mensaje sobre el estado actual de la moda de lujo, señalando que la industria ha llegado a un punto insostenible. En su opinión, los vestidos de 20.000 euros simbolizan un exceso que debe ser revisado y corregido.
Desde sus inicios en los años 90, cuando dirigía su boutique Cabus en Caracas, Busquets intuyó que el lujo estaba destinado a transformarse. Fue pionera al enviar bocetos y polaroids de desfiles de moda a su red de clientas, quienes «precompraban» las piezas antes de que llegaran a las tiendas, estableciendo una conexión directa entre las pasarelas y las consumidoras.
En el año 2000, junto a Natalie Massanet, cofundó Net-a-Porter, convirtiéndose en su mayor accionista individual. Su visión ha sido siempre clara: impulsar un crecimiento que no solo genere beneficios, sino que también sea éticamente responsable y sostenible.
La conexión entre emprendimiento y filantropía
La labor filantrópica de Busquets se centra en la educación, la sostenibilidad y la preservación del patrimonio cultural. «El emprendimiento es lo que hago, la filantropía es lo que soy», afirma. Desde joven, fue consciente de su privilegio y ha estado involucrada en la filantropía desde sus años universitarios. Aunque ha cesado su inversión activa en startups desde 2020, su enfoque ha cambiado hacia inversiones más estables y alineadas con sus valores.
Recientemente, ha creado un Couture Prize en colaboración con los Latin American Fashion Awards para promover una costura inclusiva, alejándose del concepto anticuado del prêt-à-porter. Su crítica a los altos precios en la moda refleja su deseo de apoyar a los artesanos y la verdadera costura, priorizando la calidad y la exclusividad de las prendas.
Inversiones estratégicas en el futuro de la moda
En cuanto a sus criterios de inversión, Busquets busca proyectos con fundamentos sólidos, que mantengan altas tasas de venta y disciplina operativa. Su rechazo a la sobreproducción le llevó a apoyar modelos como el de Moda Operandi, que permite a las marcas vender bajo un sistema de preventa. Este enfoque le ayudó a sobrevivir en su boutique en Venezuela, donde dependía de los pedidos anticipados.
Además, ha invertido en compañías como Farfetch y Mile, que buscan corregir ineficiencias en la industria de la moda. Su filosofía de inversión se basa en la sostenibilidad y la búsqueda de empresas que operen con un propósito claro y una visión a largo plazo.
Busquets ofrece un consejo a las mujeres que deseen adentrarse en el mundo de la inversión: «Comienza haciendo de tu primera inversión una aventura de emprendimiento». Esta filosofía la ha llevado a construir un historial significativo en el sector, donde ha moldeado empresas desde su interior.
Definiendo el éxito, Busquets enfatiza que este debe medirse por la rentabilidad y la eficiencia operativa, así como la libertad personal. Para ella, el verdadero éxito radica en la paz mental y la libertad, priorizando estos valores sobre las expectativas sociales.
En un contexto donde el lujo se redefine, la visión de Carmen Busquets representa un llamado a la reflexión sobre el futuro de la moda y la necesidad de un cambio hacia un modelo más sostenible y responsable.
