El sistema de becas universitarias en España presenta un perfil claro de los beneficiarios: mujeres jóvenes que provienen de familias con escasos recursos y bajo nivel educativo. Este dato se desprende del informe titulado ¿Quiénes son los beneficiarios de las becas y cómo avanzan a lo largo del periplo universitario?, elaborado por Lucía Cobreros de EsadeEcPol y José Montalbán del Institute for Social Research (SOFI) de la Universidad de Estocolmo, que analiza la situación actual de las becas en el país y su impacto en el rendimiento académico de los estudiantes.
Características de los beneficiarios de becas
El informe revela que los estudiantes becarios, en promedio, proceden de familias con un nivel educativo inferior. Mientras que el 68% de los estudiantes no becados tiene al menos un progenitor con estudios superiores, solo el 45,6% de los becarios cuenta con esta ventaja. Esta tendencia se relaciona directamente con el nivel socioeconómico de las familias, que es un requisito indispensable para acceder a estas ayudas.
Entre las características demográficas, se destaca que las mujeres conforman un 62% del colectivo becado, en comparación con el 53% del alumnado universitario general. Este fenómeno se debe, en parte, a que el abandono escolar temprano afecta más a los varones en entornos socioeconómicos bajos, lo que resalta la necesidad de estas ayudas.
Un aspecto relevante del estudio es que los beneficiarios tienden a elegir grados considerados más fáciles. Los autores del informe señalan que los estudiantes con beca se inscriben en el área de Ciencias Sociales y Jurídicas un 15% más que los no becarios, mientras que su representación en campos como Ingeniería/Arquitectura y Ciencias de la Salud es menor. Esto se traduce en diferencias significativas en la dificultad académica de los grados seleccionados, con un 40% de los no becarios matriculados en programas de mayor dificultad, frente al 28% de los becarios.
Rendimiento académico y efectividad del sistema
A medida que avanza el curso universitario, los estudiantes con becas muestran un rendimiento académico superior al de sus compañeros sin beca. Según el informe, los becarios superan en promedio 10,8 créditos más que los no becarios en el primer año y 19,4 créditos más en los cursos posteriores. Esta diferencia se debe, en parte, a que el sistema de becas exige un rendimiento mínimo para mantener la ayuda, lo que favorece una “selección positiva” de estudiantes con mejor rendimiento.
El informe también señala que, aunque los becarios obtienen mejores resultados académicos, esto no se debe necesariamente a la beca en sí, sino a las características del colectivo que la recibe. Las diferencias en el rendimiento y el abandono escolar entre ambos grupos están en gran medida determinadas por factores sociodemográficos y decisiones educativas.
No obstante, surge la pregunta de si el sistema de becas cumple su objetivo de facilitar el acceso y la permanencia en la universidad para estudiantes de familias con bajos ingresos. Cobreros admite que falta información para dar una respuesta definitiva, pero señala una disfunción importante: el momento en que se otorgan las becas puede desincentivar a los estudiantes más vulnerables, ya que a menudo la ayuda llega a mitad de curso, lo que obliga a muchas familias a adelantar dinero que no tienen.
Cobreros y Montalbán plantean cuestiones críticas respecto a la equidad del sistema. Si bien se exige un rendimiento académico a los beneficiarios de becas, los demás estudiantes reciben una financiación significativa de sus matrículas sin exigencias similares, lo que genera un reto en la distribución de recursos y oportunidades en el ámbito educativo.
Este análisis pone de relieve la complejidad del sistema de becas en España y la necesidad de seguir investigando para garantizar que efectivamente cumpla con su función de apoyar a los estudiantes más desfavorecidos.
