Expertos alertan sobre los riesgos de los suplementos de proteína

El consumo de suplementos de proteína ha cobrado una gran popularidad entre quienes buscan mejorar su rendimiento físico o aumentar su masa muscular. Sin embargo, los expertos advierten que no todos los productos en el mercado son seguros, lo que podría acarrear serios riesgos para la salud, especialmente la salud renal.

Durante una conversación en el pódcast Comiendo con María, el nefrólogo Borja Quiroga, que ejerce en el Hospital Universitario de La Princesa y es profesor en la Universidad CEU San Pablo, hizo hincapié en la importancia de optar por marcas certificadas. «Hemos visto intoxicaciones por consumo de suplementos que no tenían certificado», alertó. Esta advertencia es crucial, ya que la falta de regulación puede derivar en la presencia de compuestos no declarados o incluso tóxicos.

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La doctora María Muñoz, médico digestivo, también subrayó que consumir grandes cantidades de proteína sin realizar actividad física puede conducir a un aumento de grasa en lugar de músculo. «Si consumes mucha proteína sin hacer deporte, lo que vas a conseguir es grasa», advirtió.

El nutricionista Jorge Jaldón complementó esta información, señalando que, con una alimentación balanceada, es fácil alcanzar las necesidades proteicas diarias. «A poco que desayune, almuerce y cene, tengo proteína de sobra», afirmó.

La importancia de la calidad de los suplementos

Según Quiroga, la pureza y la procedencia de los suplementos de proteína deben ser prioritarias. «Los suplementos de proteínas tienen que ser puros y el fabricante conocido», insistió. Esto es particularmente relevante para aquellos que padecen enfermedades renales, donde el consumo excesivo de proteína puede ser perjudicial. Para estos pacientes, recomienda limitar la ingesta a entre 1 y 1,2 gramos por kilo de peso corporal al día. En contraste, las personas sanas pueden consumir hasta 2,5 gramos sin riesgo significativo de complicaciones.

Los deportistas de alto rendimiento, por su parte, podrían llegar a consumir hasta 3 o 3,5 gramos por kilo, aunque Quiroga advirtió que estas cifras son complicadas de alcanzar mediante una dieta equilibrada. «Es recomendable realizar una analítica anual para comprobar el estado del riñón y prevenir complicaciones derivadas del exceso proteico», concluyó.

Un enfoque equilibrado y seguro

La dietista Nancy Oliveira, del Hospital Brigham and Women’s afiliado a Harvard, también abordó el tema en una publicación reciente. Oliveira destacó que los polvos de proteína deben ser considerados como un complemento a la alimentación, no como una fuente principal. «Lo mejor es centrarse primero en alimentos ricos en proteínas», aconsejó. Según su criterio, estos suplementos deberían representar «hasta un tercio de la ingesta diaria» y siempre provenientes de fabricantes fiables y sin aditivos innecesarios.

Ambos expertos coinciden en que el auge en el consumo de proteínas debe ir acompañado de una correcta información nutricional y de la elección de productos de calidad. Solo así se pueden disfrutar de los beneficios de estos suplementos sin poner en riesgo la salud renal ni general.