En tiempos de incertidumbre global, la palabra “multipolaridad” se repite con frecuencia, pero pocos logran definirla con claridad. Para Xavier Perdomo, periodista y analista internacional, la clave no está en quién tiene más poder, sino en cómo se reparte la influencia. Autor de “Juegos de Poder: EE. UU., China y Rusia” y “Entre Arena y Poder: Historia viva de un territorio en llamas”, Perdomo ha dedicado su carrera a descifrar las tensiones que configuran el nuevo siglo. Desde su estudio en Madrid, habla con serenidad sobre los desafíos geopolíticos que atraviesan Europa, América Latina y el sur global.
“Estamos asistiendo al fin del monopolio de la verdad política”, dice. “Durante décadas, una sola narrativa dominó el mundo: la idea de que había un modelo económico, un tipo de democracia y una visión occidental del progreso. Hoy eso está en disputa. No porque otros modelos sean necesariamente mejores, sino porque las sociedades quieren tener voz propia”.
Su mirada se aleja de los eslóganes y busca matices. Perdomo considera que España y América Latina tienen una oportunidad histórica de actuar como mediadores en un mundo polarizado. “Ambas comparten un idioma, una memoria y un vínculo cultural profundo, pero sobre todo comparten algo que las grandes potencias han perdido: la capacidad de escuchar. En las cumbres internacionales, mientras Washington y Pekín miden fuerzas, hay un espacio vacío para la diplomacia humana, esa que se construye con respeto y no con imposiciones”.
“España tiene credibilidad donde otros tienen intereses”
Perdomo sostiene que España ha logrado recuperar relevancia diplomática gracias a su papel en diversas mediaciones recientes. Sin embargo, advierte que ese liderazgo debe sostenerse con coherencia. “España tiene credibilidad donde otros solo tienen intereses. En América Latina, por ejemplo, puede hablar de derechos humanos sin sonar como una potencia colonial, y puede mediar en crisis como la de Venezuela desde una posición menos ideologizada”.
Recientemente, Perdomo publicó en Opinión Ibérica un artículo sobre el papel español en la liberación de María Corina Machado, la líder venezolana y Premio Nobel de la Paz. “Ese episodio demuestra que la diplomacia aún puede ser eficaz si se combina con humanidad. España actuó como enlace discreto entre actores que no confiaban entre sí. Ese tipo de mediación no genera titulares, pero puede cambiar destinos”.
Para Perdomo, el reto de la diplomacia española es no limitarse a su vecindad inmediata. “El Mediterráneo, África y América Latina no son escenarios secundarios. Son el epicentro de los cambios del siglo XXI. España puede ser la voz que recuerde a Europa que el mundo no termina en Bruselas”.
“América Latina debe dejar de ser espectadora”
—¿Y América Latina? ¿Cómo encaja en este tablero global?
“América Latina tiene recursos, talento y legitimidad moral, pero carece de una estrategia común. Durante años se resignó a ser terreno de disputa entre Estados Unidos y China. Ahora debería actuar como bloque, no como archipiélago. Si logra coordinar posiciones, podría convertirse en el actor bisagra de la multipolaridad”.
Perdomo insiste en que los países latinoamericanos comparten desafíos similares: desigualdad, corrupción, inseguridad y dependencia tecnológica. “La región no necesita elegir entre Washington o Pekín, sino entre seguir reaccionando o empezar a proponer. Los nuevos liderazgos deben surgir desde dentro, con una visión regional que defienda sus propios intereses”.
“El poder del siglo XXI será cultural y tecnológico”
El autor considera que la próxima década estará marcada por la competencia cultural y tecnológica. “Las guerras del futuro no se librarán solo con armas, sino con algoritmos, cultura y energía. Por eso, quien domine el relato dominará también el mercado”.
En este sentido, advierte que tanto Europa como América Latina deben proteger su soberanía digital: “No basta con usar tecnología extranjera. Hay que entenderla, regularla y producirla. La independencia tecnológica será la nueva forma de libertad”.
Al preguntarle por los riesgos de la desinformación, Perdomo reflexiona: “Estamos viviendo una guerra silenciosa por la mente de las personas. Las redes sociales han reemplazado a los medios como espacio de influencia, pero sin filtros ni responsabilidad. Las democracias tendrán que aprender a sobrevivir en ese entorno sin caer en la censura”.
“El multipolarismo no es un riesgo, es una oportunidad”
Aunque su tono es crítico, Perdomo no es pesimista. “El mundo multipolar puede ser más justo si aprendemos a gestionarlo. No se trata de dividir el planeta entre bloques, sino de reconocer que existen múltiples centros de poder. Esa diversidad puede equilibrar excesos y evitar hegemonías, siempre que sepamos cooperar sin caer en la ingenuidad”.
Antes de despedirse, menciona una idea que resume toda su visión: “La historia no avanza en línea recta, sino en espiral. Hoy regresamos a una etapa donde los imperios compiten, pero también donde las sociedades exigen participar. En ese equilibrio —entre la fuerza y la voz, entre el poder y la dignidad— se juega el futuro”.
Sobre el autor
Xavier Perdomo es periodista y analista internacional. Ha colaborado con medios en Europa y América Latina, y es autor de los libros “Juegos de Poder: EE. UU., China y Rusia” y “Entre Arena y Poder: Historia viva de un territorio en llamas”. Sus escritos abordan la geopolítica contemporánea, la diplomacia y el impacto de la información en la configuración del poder global.

