Copenhague ha sido reconocida recientemente como la ciudad más habitable del mundo según el Global Liveability Index 2025, un ranking elaborado por la Economist Intelligence Unit que otorga a la capital danesa una puntuación de 98 sobre 100. Este estudio destaca la estabilidad, la educación, la infraestructura, la salud, la cultura y el medio ambiente de la ciudad.
Al descender del avión, los visitantes pueden sentir el ambiente acogedor y dinámico de Copenhague. El reconocido chef español Jesús Sánchez, con tres estrellas Michelin en su restaurante Cenador de Amos en Cantabria, recuerda con nostalgia sus experiencias culinarias en la ciudad, mientras el bullicio del aeropuerto añade un toque de vida a la llegada. La capital danesa se presenta como un lugar donde sus ciudadanos parecen disfrutar de su vida diaria.
Movilidad y sostenibilidad en la ciudad
Para acceder al centro de Copenhague, el tren se convierte en la opción más práctica. Una vez allí, la movilidad en bicicleta es fundamental, y alquilar una por aproximadamente 25 euros al día se recomienda encarecidamente. La falta de cuestas y la infraestructura ciclista hacen que desplazarse sea agradable, aunque es importante tener en cuenta que los ciclistas suelen circular a gran velocidad, especialmente durante las horas punta.
Un aspecto destacado de la movilidad en Copenhague es el sistema de Green Wave, que sincroniza los semáforos para que los ciclistas que circulan a 20 kilómetros por hora puedan pasar en verde, facilitando su trayecto por la ciudad. Esta planificación refleja la prioridad que se otorga al transporte sostenible, un pilar fundamental de la política urbana danesa.
La ciudad no solo se caracteriza por su infraestructura, sino también por su diseño urbano moderno y humano. Copenhague ofrece una mezcla de historia y contemporaneidad, desde la famosa escultura de la Sirenita hasta los vibrantes barrios que han evolucionado en los últimos años. La antigua colonia hippy de Christiania es ahora un atractivo turístico que contrasta con el dinamismo de la vida urbana.
Arquitectura y espacios comunitarios
La planificación urbana de Copenhague ha alcanzado estándares admirables, con un enfoque en el cooperativismo de viviendas. Según Statistics Denmark, más de un tercio de los edificios de apartamentos en la ciudad son cooperativas, lo que ha contribuido a un mercado inmobiliario accesible. Este modelo permite a los residentes comprar una cuota en una asociación cooperativa, garantizando el uso de un apartamento específico.
La arquitecta asturiana Cristina Román Díaz, residente en Copenhague, destaca la innovación en la convivencia comunitaria, especialmente en lo que se refiere al senior cohousing, un modelo que promueve la vida en comunidad para personas mayores. Estas iniciativas han florecido desde los años setenta, reflejando un cambio en la manera de concebir la vida urbana.
La Economist Intelligence Unit también ha valorado positivamente la oferta cultural de Copenhague, otorgándole una puntuación de 95,4 en este aspecto. La ciudad cuenta con una amplia variedad de museos, festivales y espacios verdes, siendo The Opera Park uno de los últimos ejemplos de su compromiso con la sostenibilidad y el bienestar ciudadano. Este parque, inaugurado en 2023, ofrece un espacio verde de 21 500 metros cuadrados, ideal para desconectar del ajetreo urbano.
La escena gastronómica de Copenhague ha experimentado un auge notable desde la apertura de Noma en 2003 por el chef René Redzepi, quien transformó la cocina contemporánea. Muchos de los jóvenes cocineros que trabajaron en Noma han decidido quedarse en la ciudad y abrir sus propios restaurantes, contribuyendo a un ecosistema culinario en constante evolución.
Restaurantes como Alchemist, también con tres estrellas Michelin, y otros locales populares como Hija de Sánchez y Bar Vitrine, se han convertido en paradas obligatorias para los amantes de la gastronomía. Estos espacios ofrecen una variedad de experiencias que van desde la comida rápida de calidad hasta menús elaborados que reflejan la creatividad de sus chefs.
Finalmente, la vida social en Copenhague se complementa con su vibrante cultura de cafeterías y pastelerías. Lugares como Juno the Bakery y Hart son paradas imprescindibles para disfrutar de bollos de cardamomo y otros dulces típicos, contribuyendo a la identidad culinaria de la ciudad.
Copenhague no solo se presenta como un destino turístico atractivo, sino como un modelo de vida sostenible y comunitaria que inspira a otras ciudades del mundo. Con su mezcla de historia, modernidad y compromiso con el bienestar, la capital danesa continúa siendo un referente en la búsqueda de una mejor calidad de vida para sus ciudadanos.
