Los abortos espontáneos en el primer trimestre de gestación son más comunes de lo que se piensa, sin embargo, la falta de información y apoyo en este ámbito es alarmante. En una jornada organizada por el grupo Afin de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), se presentó un estudio que pone de manifiesto la desinformación que rodea a estas pérdidas gestacionales, que suelen ocurrir casi simultáneamente a la detección del embarazo.
Hasta la fecha, España carece de datos oficiales que avalen la magnitud de estos eventos, lo que contribuye a un gran desconocimiento social. Según la investigación, un 66,7% de la población subestima el aborto espontáneo, considerándolo como un fenómeno que ocurre principalmente después de las 22 semanas de gestación. Sin embargo, la realidad es que, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, entre el 10% y el 20% de los embarazos terminan en abortos espontáneos durante el primer trimestre.
Visibilidad de las pérdidas gestacionales
La investigación, liderada por la investigadora Carolina Remorini, tiene como objetivo principal dar visibilidad a las necesidades de acompañamiento para las gestantes y sus parejas que enfrentan pérdidas en las primeras etapas del embarazo. “Estas pérdidas son las menos consideradas y más silenciadas socialmente”, señala Remorini, quien también destaca una creciente conciencia pública sobre el tema.
El estudio incluyó una encuesta a 1 857 personas en toda España, de las cuales 246 habían experimentado un aborto espontáneo. Los resultados revelan que muchas de estas personas no recibieron la atención adecuada. “Hemos detectado problemáticas que van desde el trato de los profesionales hasta la falta de normativa que aborde estas circunstancias específicas”, explica Remorini.
Testimonios de falta de apoyo
Los testimonios recogidos en la investigación son reveladores. Una mujer comentó: “Tuve un sangrado más abundante y, entonces, claro, yo no lo sabía, porque estaba super poco informada, y me encontré sin darme cuenta en un trabajo de parto.” Este tipo de situaciones resalta la necesidad de una atención más integral y respetuosa hacia estas experiencias.
Además, se observó que el 57,5% de los encuestados nunca había tenido una conversación sobre abortos espontáneos. La mayoría de las veces, estas charlas se limitan a amigos (23,4%) y familiares (22,5%). La falta de sensibilización en la sociedad es palpable, con un 76% de los encuestados afirmando que la sociedad no está suficientemente informada sobre el tema.
Por último, el 89% de la población considera que el sistema sanitario debería incluir en sus programas de educación prenatal la posibilidad de vivir un aborto espontáneo, evidenciando la necesidad urgente de abordar esta cuestión en el ámbito de la salud pública.
