La temporada 2025-26 de la NBA ha comenzado con grandes expectativas, marcadas por pabellones repletos y un nivel de juego excepcional. El campeón, Oklahoma City Thunder, ya ha disputado dos partidos que han requerido de prórrogas, mostrando la competitividad que caracteriza a la liga. El MVP, Shai Gilgeous-Alexander, ha establecido un nuevo récord de anotación al conseguir 55 puntos, mientras que Stephen Curry continúa brillando a sus 37 años, promediando 32,5 puntos y 4,5 triples por encuentro.
La liga se encuentra en un momento de transformación, con el reciente draft que ha traído a Cooper Flagg, un prometedor jugador que aún no cumple los 19 años. Flagg llega en un contexto en el que LeBron James, quien ya lleva más de tres años en la NBA, se recupera de una lesión y se prepara para cumplir 41 años antes de fin de año. Esta mezcla de generaciones, desde las leyendas como Curry y James hasta las nuevas estrellas como Victor Wembanyama y Anthony Edwards, ha generado un ambiente emocionante para los aficionados.
Un inicio espectacular para la audiencia y las finanzas
La nueva cobertura televisiva ha sido otro aspecto positivo, con el retorno de NBC al universo NBA generando un gran impacto. La jornada inaugural, que incluyó partidos como Thunder contra Rockets y Lakers contra Warriors, promedió 5,6 millones de espectadores, el mejor dato para un estreno desde 2010 y un 87% más que la temporada pasada. Este aumento de audiencia se traduce en una inyección económica considerable para la liga, con nuevos contratos televisivos que suman 76 000 millones de dólares y un salary cap que alcanza los históricos 154,6 millones de dólares.
Las franquicias también han visto multiplicar su valor, con los históricos Celtics y Lakers cambiando de manos por cifras astronómicas, más de 5 000 millones y 10 000 millones respectivamente. Estos datos reflejan una liga en auge, con jugadores que ven sus salarios promediar ya los 13 millones anuales y nuevas estrellas que pronto alcanzarán contratos superiores a los 100 millones anuales.
Sin embargo, a pesar de estos éxitos, la NBA se enfrenta a uno de los mayores escándalos de su historia reciente. Una trama de apuestas ha sacudido los cimientos de la liga, con el FBI llevando a cabo detenciones que incluyen a jugadores y entrenadores. Entre los implicados se encuentra Terry Rozier y Chauncey Billups, lo que ha generado preocupación por la integridad del deporte.
Las sombras sobre el brillo de la NBA
La legalización de las apuestas ha transformado el enfoque de la NBA hacia este sector, pero la reciente crisis pone en entredicho esta relación. Adam Silver, comisionado de la liga, ha defendido la colaboración con las casas de apuestas, pero los problemas de corrupción y manipulación de juegos amenazan la reputación de la competición. La sospecha de que jugadores y entrenadores vendan información privilegiada es una imagen devastadora para una liga que ha trabajado arduamente por mantener su integridad.
Además, una investigación reciente ha revelado posibles irregularidades en los contratos del salary cap, apuntando directamente a Kawhi Leonard y a los Los Angeles Clippers. Se sospecha que Leonard exigió pagos adicionales para firmar con los Clippers, lo que podría llevar a sanciones severas para la franquicia y sus dirigentes. Este tipo de prácticas no solo afectan a la estructura salarial de la liga, sino que también amenazan el equilibrio competitivo entre los equipos.
La situación de la WNBA es otro aspecto a considerar. Las jugadoras han expresado su descontento por los bajos salarios en comparación con el crecimiento económico de la liga. A pesar de los nuevos contratos televisivos que alcanzan los 2 200 millones para once años, las jugadoras siguen recibiendo solo un 9,3% de los ingresos generados, en contraste con el 50% que reciben los jugadores de la NBA.
La llegada de nuevas franquicias y el aumento de su valor sugiere que la WNBA está en una trayectoria de crecimiento, pero la falta de un acuerdo colectivo justo sigue representando un gran desafío. La sombra de un posible cierre patronal se cierne sobre la liga, y tanto Silver como la comisionada de la WNBA, Cathy Engelbert, deben trabajar juntos para encontrar soluciones.
En conclusión, la NBA vive una temporada llena de contrastes, con un inicio prometedor que contrasta con las crisis que amenazan su imagen y estabilidad. La distancia entre el éxito y el fracaso puede ser más corta de lo que parece, y la liga debe enfrentar estos retos para asegurar su legado y futuro.
