La cubierta del estadio de A Malata costará casi 900.000 euros más

La sustitución de la cubierta del estadio municipal de A Malata se licitará en los próximos días por un importe total de 3,4 millones de euros, lo que representa un incremento de 894.000 euros respecto a la cantidad inicialmente estimada. Este aumento en el costo ha generado preocupación entre los responsables del área deportiva del municipio, quienes deberán justificar el desajuste presupuestario.

El proyecto de renovación de la cubierta es considerado esencial para garantizar la seguridad y el confort de los espectadores durante los eventos deportivos. Sin embargo, el aumento en los costos plantea interrogantes sobre la gestión del presupuesto y la planificación de obras públicas en la localidad.

Aumento inesperado en el presupuesto

Inicialmente, el costo previsto para la sustitución de la cubierta era de 2,5 millones de euros, cifra que ha sido superada por la nueva estimación. Fuentes del ayuntamiento han indicado que diversos factores, como los incrementos en los precios de los materiales y la mano de obra, han influido en este desvío presupuestario.

La obra se enmarca dentro de un plan más amplio para modernizar las instalaciones deportivas de la región, que ha recibido críticas por la falta de transparencia en la gestión de los recursos públicos. La decisión de licitar en un momento de creciente inflación también ha sido cuestionada por algunos grupos de oposición.

Impacto en la comunidad y próximos pasos

Los representantes de la oposición han expresado su preocupación por la situación económica del municipio, señalando que este tipo de incrementos podría afectar otros proyectos comunitarios. A pesar de las críticas, el alcalde ha defendido la necesidad de realizar esta inversión, argumentando que es fundamental para el desarrollo deportivo y social de A Malata.

La licitación se abrirá en los próximos días, y se espera que varias empresas del sector de la construcción presenten sus ofertas. El municipio confía en que la competencia entre los licitadores permita ajustar el costo final de la obra, aunque las expectativas son cautas dado el contexto económico actual.