La administración de Donald Trump ha decidido realizar cambios significativos dentro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) debido a la insatisfacción con el ritmo de las deportaciones. Según informes de varios medios, se sustituirá a varios directores de ICE por funcionarios de la Patrulla Fronteriza (CBP), cuyas tácticas son consideradas más agresivas. Aunque el Gobierno no ha hecho un anuncio formal sobre estos cambios, se espera que una docena de directores sean reasignados en los próximos días.
Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han declarado a la cadena CBS que «la mentalidad es que la CBP hace lo que se le dice, y la administración cree que el ICE no está haciendo su trabajo». Ya han sido relevados de sus cargos jefes del ICE en ciudades como Denver, Los Ángeles, Filadelfia, Phoenix y San Diego, siendo trasladados a otros puestos dentro de la agencia federal.
Un objetivo de deportaciones ambicioso
El objetivo fijado por Stephen Miller, el principal arquitecto de la política de deportación de Trump, es de 3.000 detenciones diarias. Sin embargo, la media de detenciones registrada en septiembre de 2023 fue de solo 1.178 arrestos. Este ritmo pone en riesgo la meta de deportar a un millón de migrantes al año, que la administración se había propuesto como parte de su plan para lograr la mayor deportación de la historia.
El hecho de otorgar un papel más relevante a la CBP indica un giro hacia una campaña más agresiva. Los agentes fronterizos han estado involucrados en incidentes controversiales, como una reciente operación en Chicago donde agentes de la CBP descendieron en rappel desde un helicóptero Black Hawk para arrestar a migrantes mientras dormían. Esta operación resultó en más de 1.800 arrestos y denuncias de uso excesivo de la fuerza.
Las tácticas utilizadas por la CBP han sido objeto de críticas. Un tribunal de distrito en Illinois recibió una denuncia que acusaba a los agentes de inmigración de «un patrón de brutalidad extrema» destinado a «silenciar a la prensa y a los civiles». En respuesta, la jueza Sara Ellis prohibió el uso de gas lacrimógeno y otros agentes químicos sin advertencias previas.
La CBP se expande más allá de la frontera
Tradicionalmente, la CBP operaba dentro de un radio de 100 millas (160 km) de la frontera, pero bajo la administración actual, sus operaciones se han extendido a ciudades de todo el país. Según el jefe de la Patrulla Fronteriza, Mike Banks, se han desplegado más de 1.500 agentes para arrestar inmigrantes, superando los recursos disponibles en el ICE, que cuenta con 8.500 agentes.
Además, mientras los agentes del ICE se centran en investigar a los delincuentes, los agentes de la CBP llevan a cabo redadas masivas en establecimientos como Home Depot, lo que ha generado tensiones entre las dos agencias. La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, no quiso comentar sobre los planes de reestructuración, pero aseguró que «todo el equipo del presidente está trabajando en sintonía para implementar la agenda política del presidente».
Desde que Trump asumió el cargo, la administración afirma haber deportado a más de 400.000 personas, con la expectativa de alcanzar un total de 600.000 deportaciones para el final de su primer año. Sin embargo, estos datos incluyen a quienes han sido rechazados en la frontera, lo que no se considera deportaciones en el sentido estricto.
