Un reciente estudio revela que los fallecimientos relacionados con el calor en América Latina se han duplicado en las últimas dos décadas. Este informe, elaborado por un equipo de 51 investigadores de 25 instituciones, analiza datos de 17 países y destaca un incremento alarmante en las temperaturas de la región.
En 2024, las temperaturas en América Latina han registrado un aumento promedio de 1°C en comparación con los niveles entre 2001 y 2010. Al desglosar los datos por país, se observa que Bolivia lidera este aumento con 2°C, seguida de Venezuela con 1,7°C y México con 1,6°C. Este incremento ha tenido consecuencias significativas para la salud de la población, especialmente para los grupos más vulnerables. Los niños menores de un año han estado expuestos a 4,5 veces más días de olas de calor, mientras que los adultos mayores de 65 años han sufrido una exposición 10 veces mayor.
Impacto Económico y Pérdidas Laborales
El informe también subraya el fuerte impacto económico que los desastres climáticos han tenido en la región. En 2024, se estima que estos fenómenos han costado a América Latina aproximadamente 19 200 millones de dólares, lo que representa el 0,3% del PIB regional. Las pérdidas laborales asociadas al calor alcanzaron los 52 000 millones de dólares, mientras que la mortalidad atribuida a las altas temperaturas costó alrededor de 855 millones de dólares entre 2015 y 2024, lo que representa un aumento del 299% respecto al periodo de 2000 a 2009.
Los investigadores advierten que “los indicadores revelan que las crisis relacionadas con el clima están imponiendo una carga cada vez mayor a las economías latinoamericanas y sus sistemas de salud”. Al comparar los periodos de 2003 a 2007 y de 2020 a 2024, se observa que la exposición a incendios forestales también ha aumentado significativamente, con un incremento de días en al menos un día en 13 de los 17 países analizados. En particular, Chile destaca con un aumento del 105% en la cantidad de días de incendios.
Llamado a la Acción
La ministra de Medio Ambiente de Brasil ha hecho un llamado urgente en la reciente cumbre de los BRICS para implementar una transición justa que permita frenar el calentamiento global. Este contexto resalta la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva ante la creciente emergencia climática que afecta a la región.
La situación que se presenta no solo es una cuestión de salud pública, sino también un desafío económico que requiere atención inmediata y acciones concretas para mitigar sus efectos. La comunidad internacional debe tomar nota de estos datos alarmantes y actuar en consecuencia para proteger a las poblaciones más vulnerables y salvaguardar el futuro económico y ambiental de América Latina.
