El Consejo de Seguridad de la ONU ha renovado este viernes la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) durante un año, basándose en la propuesta de autonomía presentada por Marruecos. Esta decisión busca alcanzar una solución «justa, duradera y mutuamente aceptable» para el conflicto en la región. Tras la votación, que resultó en once votos a favor, tres abstenciones y sin votos en contra (Argelia no participó), la misión se extenderá hasta el 31 de octubre de 2026.
El Consejo de Seguridad ha expresado su apoyo al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y a su enviado personal, instando a que se mantengan negociaciones «sin condiciones previas» y que se contemple la «libre determinación» del pueblo saharaui. Esta resolución también acoge con beneplácito cualquier sugerencia constructiva de las partes en respuesta al plan marroquí, que fue propuesto en 2007 y respaldado por la administración de Donald Trump en 2020.
La propuesta de autonomía marroquí no detalla cómo se estructuraría la «región autónoma del Sáhara», más allá de que tendría competencias administrativas, judiciales y económicas. El representante estadounidense en el Consejo de Seguridad, Michael Waltz, calificó esta votación de «histórica», subrayando la importancia de generar un «ímpetu hacia la paz» que debería haberse alcanzado hace tiempo.
Por su parte, el representante argelino, Amar Bendjama, justificó la ausencia de su país en la votación al argumentar que el texto no refleja adecuadamente la doctrina de la ONU en materia de descolonización. Bendjama reconoció mejoras en el texto, como la búsqueda de una solución justa y duradera, pero consideró que aún «sigue adoleciendo de deficiencias» y no se alinea con las aspiraciones legítimas del pueblo saharaui tras más de 50 años de resistencia.
Desde China, el representante Fu Cong expresó la esperanza de que se logre una solución política, destacando que la ONU debe ser el «principal canal» para ello. En un tono similar, el representante francés, Jérôme Bonnafont, advirtió sobre los riesgos que este conflicto supone para la población local.
La resolución aprobada insta a las partes a comenzar conversaciones «sin condiciones previas», buscando una solución política definitiva que contemple la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. A pesar de ello, el texto también reconoce que «una autonomía genuina podría representar el resultado más factible», motivando así a las partes a presentar ideas que respalden una solución definitiva aceptable para todos.
Es importante recordar que en 1991, la ONU desplegó la misión siguiendo el llamado ‘Plan de Arreglo Inicial’, que preveía un referéndum que nunca se ha llevado a cabo, donde la población del Sáhara Occidental tendría la oportunidad de decidir sobre su futuro.
