El juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha iniciado con un intenso debate sobre la filtración de correos relacionados con Alberto González Amador, novio de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Durante la primera semana, han testificado ya más de veinte testigos, evidenciando la división en la fiscalía, la prensa y la política, lo que ha puesto de manifiesto un entramado complejo de filtraciones y secretos.
Entre los testimonios más relevantes, se ha constatado que el documento en cuestión circuló entre varias manos y dispositivos antes de llegar a García Ortiz. Esto plantea serias dudas sobre la acusación de revelación de secretos que pesa sobre el fiscal. El Tribunal Supremo ahora debe evaluar la credibilidad de varios periodistas que han aportado información sobre la filtración.
Testimonios y dilemas éticos
Uno de los periodistas implicados, José Precedo de elDiario.es, reveló que tuvo acceso al correo el 6 de marzo de 2024, siete días antes de su publicación por otros medios, como La Sexta y la cadena SER. Este correo contenía una oferta de pacto de conformidad que el abogado de González Amador envió a la fiscalía, reconociendo dos delitos de fraude fiscal a cambio de evitar un juicio.
Alfonso Pérez Medina, periodista de La Sexta, también aportó información crucial al tribunal, señalando que conoció el contenido del correo a través de tres fuentes distintas antes de que lo publicara su cadena. Este testimonio es vital para esclarecer cómo se produjo la filtración y si García Ortiz tenía conocimiento previo del contenido exacto del documento.
Consecuencias y nuevas revelaciones
A medida que avanza el juicio, se ha puesto de manifiesto que el entorno de García Ortiz ha visto indicios de que la filtración inicial no provino de él. Sin embargo, aún queda por testificar ante el tribunal la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, quienes explicarán cómo y cuándo el fiscal borró el contenido de su dispositivo móvil relacionado con el caso.
Dos testigos adicionales, Julián Salto y Pilar Rodríguez, han declarado que el correo en cuestión llegó a la fiscalía a través de un correo genérico, y que el abogado desconocía qué fiscal estaba a cargo del caso. Esto añade otra capa de complejidad a la situación, ya que la cantidad de personas con acceso al correo es indeterminada.
El juicio ha revelado que no solo hubo un único correo filtrado, sino que también se presentó otro posteriormente que fue enviado por el fiscal Salto al letrado. Este documento fue publicado por El Mundo, aunque tanto González Amador como su jefe de gabinete negaron haber autorizado su difusión. La defensa del fiscal busca abrir la puerta a la posibilidad de que más personas hayan estado involucradas en las filtraciones.
La situación actual pone de relieve una batalla política intensa, donde las filtraciones y la desinformación parecen ser herramientas utilizadas por diferentes actores en el conflicto. A medida que el juicio avanza, la sala tendrá que evaluar la veracidad de las declaraciones y cómo estas afectan al proceso judicial en curso.
