La disparidad en el acceso a tratamientos para glioblastoma en España

El glioblastoma, un tumor cerebral primario y el más agresivo de los gliomas en adultos, sigue siendo un desafío en términos de tratamiento y supervivencia. A pesar de contar con un tratamiento estándar establecido en 2005 que incluye cirugía, radioterapia y temozolomida, la supervivencia mediana apenas alcanza los 14,6 meses. En este contexto, la terapia con campos eléctricos (TTFields) ha emergido como una opción innovadora desde su introducción en 2009, demostrando beneficios en la supervivencia.

La Dra. María Ángeles Vaz Salgado, especialista en Oncología Médica del Hospital Ruber Internacional, explica que los TTFields utilizan campos eléctricos de baja intensidad para interrumpir la división de las células tumorales. Esta terapia, al ser no invasiva y de aplicación externa, presenta un perfil de efectos secundarios manejable. Sin embargo, a pesar de su eficacia, el acceso a este tratamiento ha sido desigual en España.

El 14 de agosto de 2025 marcó un hito al incluir la terapia TTFields en la Cartera de Servicios Comunes del Sistema Nacional de Salud, lo que debería facilitar su acceso para los pacientes con diagnóstico reciente que cumplan criterios clínicos. A pesar de este avance, la implementación ha sido dispar, generando un acceso desigual que depende del código postal del paciente.

Desigualdad en el acceso a tratamientos

José Luis Mantas, presidente de ASTUCE Spain, denuncia esta situación, resaltando que “es profundamente injusto que el acceso dependa del código postal”. Comunidades como Andalucía se encuentran rezagadas, donde los pacientes con glioblastoma enfrentan largos procesos administrativos cuando su tiempo es crítico. Por otro lado, en regiones como Madrid, Aragón y Cataluña, se han agilizado los trámites y se han iniciado tratamientos en el sistema público.

La experiencia de los pacientes refleja esta problemática. Kiko Palmer, diagnosticado en marzo en Mallorca, tuvo que investigar sobre la terapia por su cuenta, solo para descubrir que en su comunidad no estaba disponible. “Intentaron derivarme a otras comunidades, pero no podían por mi lista de espera en la isla”, explica. Su situación mejoró tras la intervención de la Conselleria, permitiéndole comenzar el tratamiento, aunque con incomodidades iniciales.

Daniel López, del País Vasco, comparte su lucha para acceder a la terapia. Después de un diagnóstico de glioblastoma grado 4, empezó el tratamiento TTFields en privado en Madrid. Sin embargo, a pesar de recibir información sobre su inclusión en la cartera de Osakidetza, los procedimientos de prescripción aún no están claros.

Impacto emocional y la necesidad de acción

Desde ASTUCE, subrayan el impacto emocional y psicológico que esta situación genera en las familias. “Recibir un diagnóstico de glioblastoma ya es un golpe durísimo; pero descubrir que hay una opción que podría mejorar la supervivencia y no poder acceder a ella por vivir en una comunidad diferente es cruel”, afirman. La solución no radica simplemente en financiar el tratamiento, sino también en habilitar centros, formar equipos médicos y definir circuitos de solicitud.

Los pacientes, asociaciones y especialistas hacen un llamado urgente a las autoridades para que se designen y activen sin demoras los centros que participarán en el estudio de monitorización del tratamiento en cada comunidad. Es fundamental también ofrecer formación específica a oncólogos y equipos directivos, asegurando que conozcan los criterios clínicos y el circuito de prescripción.

Mientras tanto, en países como Alemania, Francia y Estados Unidos, los TTFields son parte del tratamiento estándar y están incluidos en guías internacionales. A partir del 14 de agosto de 2025, España dio un paso importante al financiar el tratamiento; ahora, el reto es asegurar que todos los pacientes candidatos puedan recibir TTFields sin barreras, manteniendo la calidad de vida y optimizando las posibilidades de supervivencia. La Dra. Vaz Salgado concluye que “la inclusión en el SNS es un avance concreto”, pero el trabajo aún no ha terminado.