Un reciente estudio de la consultora Nera Economic ha revelado que hasta un millón de hogares vulnerables en España, lo que representa un 30% del total, no son considerados dentro de los índices de pobreza energética. A pesar de las diversas medidas implementadas por el Gobierno en los últimos años, la situación sigue siendo crítica para un total de 3,6 millones de hogares que se enfrentan a esta problemática.
Aunque no forman parte estricta de los índices, 4,7 millones de hogares son considerados vulnerables en al menos uno de los tres indicadores del Observatorio de la UE sobre Pobreza Energética, lo que equivale a un 25% del total de hogares en España, que suman 18,7 millones.
El papel del bono social y sus limitaciones
La vulnerabilidad es un requisito esencial para que los usuarios puedan solicitar el bono social de la tarifa eléctrica, el cual es financiado por todos los consumidores mediante un pequeño recargo en la factura de la luz. Sin embargo, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), solo 1,8 millones de hogares están acogidos a este bono. Este sistema, que ofrece descuentos del 50%, 65% y 100% dependiendo de la vulnerabilidad, se verá reducido en enero a niveles previos a la crisis.
A pesar de estas políticas, la pobreza energética sigue sin disminuir en España, un hecho que reconocen diversas fuentes cercanas al Gobierno. Expertos indican que la falta de consideración de la renta familiar y de las condiciones climáticas de las zonas de residencia son factores determinantes en la persistencia de esta problemática. Las temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano, conducen a un mayor consumo de electricidad.
Problemas con los indicadores de pobreza energética
El estudio de Nera destaca que los indicadores utilizados para medir la pobreza energética no reflejan adecuadamente la realidad. Según el director asociado de Nera, Jorge Sanz, “los indicadores que se utilizan no miden, en realidad, la pobreza energética sino la dispersión en el gasto energético”. Los tres indicadores en cuestión son el Gasto Energético Desproporcionado (GED), el Gasto Energético Insuficiente (GEI) y la Pobreza Energética Escondida (PEE).
Un hogar con un gasto energético bajo puede tener una renta alta si cuenta con un buen aislamiento térmico o reside en un clima benigno, como en Canarias. Por el contrario, aquellos en zonas frías, como el centro de la Península, pueden tener un alto gasto a pesar de su baja renta, lo que genera “falsos positivos” en la contabilización de hogares vulnerables.
El profesor de investigación de BC3, Mikel González-Eguino, propone otros enfoques que podrían proporcionar una visión más clara de la pobreza energética, como considerar que un hogar es pobre si su factura energética supera el 10% de sus ingresos. También sugiere la necesidad de ajustar por renta y umbrales de gasto anuales para evitar clasificaciones erróneas.
La Transición Ecológica ha defendido que, gracias a las políticas sociales anticrisis, el precio de la electricidad en España es inferior al de otros países europeos. Antes de la aplicación de estas medidas, los hogares beneficiados del bono disfrutaban de un descuento medio de 300 euros al año en su factura de electricidad, cuyo coste medio es de 700 euros anuales según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE.
Sin embargo, los expertos coinciden en que los actuales indicadores no reflejan con precisión la pobreza y que el bono social puede resultar regresivo. Este sistema solo considera la renta en ciertos casos y establece límites en el consumo bonificado, afectando a colectivos que no siempre son vulnerables, como las familias numerosas o las víctimas de violencia de género.
Por último, la fiscalidad que grava la factura eléctrica, ya sea directa, como el IVA, o indirecta, como el 7% que se aplica a la generación y se repercute al cliente, también se encuentra en el centro de la discusión. Según la investigadora Cristina Pizarro, “hay un problema con la fiscalidad”, especialmente cuando se aboga por la electrificación como solución a la crisis energética.
