Camilla Nord, neurocientífica y directora del Laboratorio de Salud Mental de la Universidad de Cambridge, ha publicado un ensayo este año titulado El cerebro en equilibrio, donde expone su visión sobre la depresión y su tratamiento. En sus afirmaciones, destaca que no hay un remedio único para esta enfermedad y que los tratamientos deben ser diversos y adaptados a cada individuo.
Nord, nacida en París y criada en Washington, aborda la complejidad de la depresión y su diferenciación de la tristeza normal. En una conversación reciente, la neurocientífica utilizó la obra de Ithell Colquhoun en la Tate Britain, que representa la depresión como «un manojo de hilos tensados y enredados», para ilustrar la dificultad de escapar de esta condición. Sin embargo, afirmó que siempre hay salidas, aunque varían de persona a persona.
Un enfoque plural ante la salud mental
A diferencia de otros expertos, Nord no se adhiere a un único enfoque. «Los trastornos son diversos y las causas múltiples, por lo que deben existir varias formas de tratarlos», aseveró. Este enfoque se vuelve más relevante en un contexto donde se observa una creciente desconfianza hacia la relación entre científicos y la industria farmacéutica. La neurocientífica subraya que, aunque no colabora con la industria, reconoce estudios sólidos financiados por farmacéuticas y defiende que los medicamentos no son la única solución.
Nord propone que experiencias cotidianas como tomar un café al sol o reírse viendo una película pueden tener efectos beneficiosos comparables a los de ciertos fármacos, ya que «nuestras experiencias cambian el funcionamiento cerebral». Este enfoque integral sugiere que el bienestar mental puede ser influido tanto por factores biológicos como por experiencias vividas.
Diferencias culturales y el estigma del diagnóstico
Con respecto a las diferencias en diagnósticos de salud mental en Europa, Nord menciona que España se encuentra entre los países con más diagnósticos, lo que podría deberse al acceso a la atención médica. Sin embargo, también influye el estigma asociado a la salud mental: «Donde hay más vergüenza, siempre hay menos diagnósticos», afirma.
La neurocientífica reflexiona sobre si las personas son hoy más depresivas o simplemente más conscientes de la salud mental. Aunque el aumento de casos puede estar relacionado con un mejor acceso a servicios, también reconoce un deterioro del bienestar, especialmente entre los jóvenes. La pandemia y la crisis climática han contribuido a este deterioro, aunque es necesario realizar más estudios para confirmar estos hallazgos a nivel poblacional.
A pesar de la controversia en torno a la terapia electroconvulsiva, Nord destaca su eficacia en casos graves de depresión, aunque advierte sobre los posibles efectos secundarios, especialmente en la memoria. Este tipo de tratamiento, según ella, debe ser considerado solo cuando otros métodos han fracasado y siempre bajo un seguimiento minucioso.
La hipótesis del déficit de serotonina ha sido desacreditada, pero Nord sostiene que los antidepresivos siguen funcionando en casi la mitad de los pacientes. Explica que estos medicamentos alteran la forma en que procesamos las emociones, ayudando a las personas a adoptar una perspectiva más positiva sin necesariamente corregir un déficit previo.
Finalmente, Nord dedica su libro a su hija y a su mujer, buscando humanizar la ciencia y mostrar un lado más personal de la investigación. «Quería abrir también el mundo de quienes hacemos ciencia», concluye, enfatizando la importancia de escuchar a aquellos que han vivido la depresión. Aunque no ha sufrido la enfermedad, su compromiso con la comprensión de la depresión está claramente motivado por experiencias cercanas.
