La juventud alicantina enfrenta una realidad alarmante en la que la precariedad laboral y el encarecimiento de la vivienda se han convertido en problemas críticos. A pesar de ser una de las generaciones más preparadas, muchos jóvenes de la provincia se ven obligados a sobrevivir con sueldos mínimos y a lidiar con un mercado inmobiliario que les dificulta acceder a una vivienda en condiciones dignas. Desde EL ESPAÑOL de Alicante, hemos hablado con Ricardo Luis Villanueva, presidente del Consell de la Joventut d’Alacant (CJA), quien ha analizado la situación de sus compañeros, junto a Miguel Ángel García Escudero, miembro del CJA y fundador de la asociación juvenil ‘Por el Futuro’.
El Consell de la Joventut d’Alacant actúa como un importante intermediario entre las asociaciones juveniles y las administraciones públicas, trasladando las preocupaciones de los jóvenes a organismos como el Ayuntamiento de Alicante o la Generalitat Valenciana. Según Villanueva, las cuestiones más preocupantes para la juventud son la vivienda y la salud mental.
Vivienda inalcanzable para los jóvenes
Acceder a una vivienda asequible en Alicante se ha vuelto cada vez más difícil. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, la emancipación juvenil en la Comunidad Valenciana cayó hasta un 13,7% en el primer semestre de 2021. De hecho, el Consell Valencià de la Joventut destacó que en 2022 la temporalidad entre jóvenes alcanzaba el 66,7%, un aumento del 13,2% respecto al año anterior. Una persona joven asalariada debe destinar el 62,4% de su salario al alquiler, y en caso de compartir piso, esta cifra se reduce a un 35,1%.
Las cifras son escalofriantes: en octubre de 2025, el precio medio de la vivienda en Alicante alcanzó los 2 509 €/m2, lo que representa un incremento del 15,7% respecto al año anterior. En cuanto al alquiler, el precio medio es de 13,0 €/m2, con un aumento del 7,4% en el último año. Esta tendencia deja a muchos jóvenes fuera del mercado inmobiliario.
“Nos reunimos constantemente con el concejal de Vivienda y Juventud, Carlos de Juan, para trasladarle estas preocupaciones”, afirma Villanueva. Insiste en que la responsabilidad de la solución no es únicamente municipal, sino también autonómica y nacional. García Escudero añade que otro factor que agrava esta crisis es la inseguridad y la ocupación ilegal, lo que incrementa los requisitos y precios para alquilar.
Sueldos bajos y fuga de talento
La situación laboral es igualmente preocupante. Villanueva denuncia que los bajos salarios en Alicante empujan a muchos jóvenes formados a emigrar. Con un doble grado en Derecho, él mismo se ha trasladado a Madrid en busca de mejores oportunidades: “Una ‘Big Four’ en Madrid ofrecía 25 000 euros a un junior, pero en Alicante solo 18 000 euros”.
Ambos jóvenes rechazan la etiqueta de ‘generación de vagos’ que a menudo se les impone. “Hay trabajo, pero no cualificado”, señala García Escudero, quien combina sus estudios con un empleo en hostelería los fines de semana. “Cobra lo mismo quien acaba de empezar que quien lleva ahí 30 años. Lo que pedimos es poder tener una vivienda y estar tranquilos”, añade.
Villanueva comparte esta reflexión: “Si yo, con dos carreras, acabara en hostelería, me preguntaría ‘¿para qué he estudiado tanto?’. No queremos hacer algo que no nos corresponde. Tenemos potencial y queremos que se valore”. La preocupación por la inseguridad ciudadana también ha aumentado, con García Escudero afirmando que “Alicante es más insegura ahora que hace unos años” y que las chicas sienten más miedo al caminar solas.
El presidente del CJA considera que el apoyo de las administraciones públicas “no es suficiente”. Critica que a menudo se aplican políticas que no tienen en cuenta la opinión de los jóvenes. Como parte de sus nuevas iniciativas, destacan la creación de mesas redondas bimensuales en el nuevo Centro 14, donde los jóvenes podrán dialogar directamente con el concejal. Aunque la reapertura de este centro estaba prevista “de forma inminente”, Villanueva admite que “no pinta que sea en noviembre”.
El mensaje que ambos representantes transmiten es claro: los jóvenes de Alicante no quieren sobrevivir, quieren vivir con dignidad. “Lo que pedimos no es un lujo, es estabilidad. Queremos trabajos estables, no sobrevivir con sueldos ridículos”, concluyen.
