Jorge Glas, símbolo del nuevo sistema penitenciario de Noboa en Ecuador

El exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, una de las figuras más emblemáticas del correísmo, ha sido trasladado a la nueva cárcel de máxima seguridad conocida como ‘Cárcel del Encuentro’, un movimiento que refleja la política de mano dura del actual presidente Daniel Noboa. Esta prisión, aún en fase de apertura formal, se erige como un símbolo de la estrategia del Gobierno contra el crimen organizado.

En un mensaje publicado en redes sociales, Noboa dio la bienvenida a Glas con un tono desafiante, indicando que «pronto llegarán otros criminales». Las imágenes del exvicepresidente, luciendo visiblemente deteriorado y vestido con el uniforme carcelario naranja, han generado una fuerte repercusión mediática y política.

Un traslado controvertido

Glas, quien cumple condenas por corrupción en el contexto del gobierno de Rafael Correa (2007-2017), fue movido de la prisión de La Roca, considerada la más segura del país, a pesar de una resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que exigía garantizar su salud física y mental. Su defensa ha calificado este traslado como una “violación flagrante” de los derechos humanos, acusando al Gobierno de incurrir en un “acto de desacato y humillación institucional”.

La abogada de Glas, Sonia Vera, argumentó que la exposición pública de su cliente, acompañada de burlas, es una violación directa de la orden de la Corte. Además, denunció que el cambio de prisión se realizó sin previo aviso a la defensa y sin una evaluación médica adecuada.

La situación carcelaria en Ecuador

La ‘Cárcel del Encuentro’, construida con un presupuesto de 52 millones de dólares, es el principal proyecto de Noboa para combatir la violencia carcelaria que ha sacudido a Ecuador desde 2021, periodo en el cual más de 600 reclusos han muerto en enfrentamientos entre bandas. Sin embargo, la apertura de esta nueva prisión ha coincidido con un recrudecimiento de la violencia, como lo demuestra la reciente masacre en la prisión de Machala, donde al menos 31 presos fueron asesinados un día antes del traslado de Glas.

El ministro del Interior, John Reimberg, atribuyó esta masacre a los intentos de las bandas por evitar los traslados hacia el nuevo penal, que es visto por los internos como un símbolo del endurecimiento del régimen penitenciario. La estrategia de Noboa se inspira en el modelo implementado por Nayib Bukele en El Salvador, que busca aislar a los líderes de organizaciones criminales y romper las redes de poder que operan desde los centros penitenciarios.

El futuro de Glas y de otros reclusos en este nuevo sistema penitenciario se presenta incierto, en un contexto donde la violencia y la corrupción han marcado la pauta en el sistema carcelario ecuatoriano.