La marca alicantina Las Tartas de Julita vive su mejor momento. La firma de repostería artesanal ha duplicado sus beneficios y alcanzado una facturación de 2,22 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025, lo que supone un crecimiento del 120% respecto al mismo periodo del año anterior. En 2024, sus ventas rondaron los 1,01 millones, una cifra que hoy ya ha quedado atrás.
“Este crecimiento refleja el éxito de un modelo basado en la calidad, la innovación y la cercanía”, explican desde la compañía. Lo que comenzó como un pequeño obrador familiar en Alicante, dentro del restaurante de los padres de su fundadora, se ha convertido en una marca de referencia nacional con seis puntos de venta, un equipo de 40 personas y una identidad muy reconocible.
Julia Sala, el alma tras el obrador
Al frente del proyecto está Julia Sala, fundadora y directora creativa de la empresa, que ha logrado transformar una idea artesanal en un negocio sólido sin perder la esencia del producto hecho a mano. “En solo unos años, pasamos de ser una pastelería local a una marca reconocida en toda España. Nuestro crecimiento demuestra que la artesanía y la gestión moderna pueden ir de la mano”, asegura.
Actualmente, Las Tartas de Julita cuenta con cuatro tiendas propias y dos pop-ups que sirven como escaparates efímeros en ciudades clave. Su estética cuidada, el uso de ingredientes naturales y el enfoque en la experiencia del cliente se han convertido en su sello distintivo.
El salto al modelo de franquicias
El siguiente paso de la empresa será su expansión nacional mediante franquicias. Ya hay siete acuerdos cerrados o en fase de firma en Valencia (Colón y Ruzafa), Alcalá de Henares, Granada, Málaga, La Zenia (Orihuela) y Barcelona. Además, la compañía confirma que estudia nuevas aperturas en Salamanca, Valladolid, Cartagena, Bilbao y Córdoba.
El objetivo es mantener la calidad del producto y la coherencia de marca en todas las ubicaciones. “Queremos crecer sin perder nuestra esencia. La clave está en que cada tienda respire el espíritu artesanal que nos ha hecho únicos”, afirma Sala.
Una marca con propósito y comunidad
Más allá de las cifras, el éxito de Las Tartas de Julita se apoya también en la presencia digital de su fundadora. Con más de 84.000 seguidores en Instagram (@lastartasdejulita), Julia comparte recetas, historias cotidianas y momentos del obrador que conectan emocionalmente con su audiencia. “No solo vendemos tartas; vendemos ilusión y autenticidad”, resume.
La empresa se presenta hoy como un referente del nuevo modelo de pastelería artesanal en España, donde la experiencia de compra, la estética y la conexión con el cliente son tan importantes como el propio producto. Con su red de franquicias en marcha y un equipo en expansión, Las Tartas de Julita parece lista para consolidar su dulce conquista del mercado nacional.

