Las elecciones presidenciales en Chile, programadas para el próximo 15 de octubre de 2023, se han convertido en un campo de batalla para dos candidatos de ultraderecha que pugnan por el liderazgo de su sector. José Antonio Kast, abanderado del Partido Republicano, y Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario, intentan consolidar sus posiciones antes de la segunda vuelta.
En una demostración de estilo político que recuerda a las prácticas estadounidenses, Kast cerró su campaña la semana pasada detrás de un cristal blindado, una imagen que ha suscitado tanto críticas como elucubraciones sobre sus intenciones. Durante el último debate, organizado por la Asociación Nacional de Televisión, Kast se abstuvo de abordar temas morales como el aborto y los derechos humanos, elementos que le costaron votos en las elecciones de 2021, donde fue derrotado por Gabriel Boric.
Kaiser, por su parte, ha captado la atención del electorado con un enfoque radical en seguridad y un discurso que se distancia de la tradicionalista Evelyn Matthei, quien representa a la derecha más convencional. Con un programa que incluye el despliegue militar para combatir la delincuencia, Kaiser ha logrado posicionarse en el tercer lugar de algunas encuestas, desbancando a Matthei. Desde su irrupción política, ha sorprendido al mismo sector que lo respalda, a pesar de su corta trayectoria en el Congreso, donde llegó apoyado por el partido de Kast en 2021.
El panorama electoral se complica para el oficialismo
Según los últimos sondeos, Kast ha consolidado aproximadamente un 20% de intención de voto, y se presenta como el principal rival de la candidata oficialista, Jeannette Jara, quien podría alcanzar el 28% en la primera vuelta. Sin embargo, el bloque de Kast-Kaiser-Matthei suma cerca del 50% de la intención de voto, lo que complica las aspiraciones de Jara para una posible segunda vuelta.
En su intento por atraer al electorado moderado, Matthei ha realizado un giro hacia el centro político, buscando apoyo entre figuras históricas del centroizquierda chileno. Sin embargo, ha endurecido su discurso en temas de seguridad, haciendo hincapié en la necesidad de aplicar medidas severas contra el crimen organizado. En un reciente debate, afirmó que se deben tener los ministros que «permitan ponerlos ya sea en la cárcel o en el cementerio», en referencia a delincuentes vinculados a bandas criminales como el Tren de Aragua.
El panorama electoral de cara a la segunda vuelta presenta desafíos significativos para la candidatura de Jara, quien necesitaría más de 20 puntos en la ronda final para asegurar la victoria. La situación se torna más compleja al considerar que las elecciones cuentan con voto obligatorio, lo que podría influir en la movilización de los electores de Kast y Kaiser.
Con la polarización política en aumento, las elecciones del próximo domingo podrían redefinir el futuro político de Chile, convirtiéndose en una lucha entre la derecha y la ultraderecha, donde las estrategias y discursos de los candidatos serán clave para captar el apoyo del electorado.
