El ascenso de Aliança Catalana: 3.000 afiliados en dos meses

El crecimiento de Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols, ha sorprendido a la esfera política de Cataluña al multiplicar su militancia en un periodo corto. Desde junio, la formación ha incorporado más de 400 nuevos afiliados, alcanzando un total de 3.000 miembros, lo que la sitúa peligrosamente cerca de partidos consolidados como Junts per Catalunya (6.000 afiliados) y Esquerra Republicana (8.000 afiliados).

Según datos internos a los que ha tenido acceso MEDITERRÁNEO DIGITAL, este notable aumento se ha producido especialmente en los últimos dos meses, coincidiendo con un sentimiento creciente de hartazgo social ante la inseguridad en las calles y la percepción de abandono por parte de las instituciones catalanas.

Un discurso centrado en la seguridad y la identidad

Los portavoces de Aliança Catalana destacan que el independentismo tradicional no avanza porque está dirigido por “élites desconectadas del pueblo”, enfatizando que su prioridad es la seguridad de los ciudadanos y la defensa de la identidad catalana. Este enfoque ha resonado especialmente en comarcas como Girona y en el interior de Cataluña, donde la percepción de inseguridad ha aumentado en los últimos años.

A diferencia de Junts y ERC, Aliança Catalana ha decidido no participar en las elecciones generales españolas, considerándolas “irrelevantes para construir una Cataluña libre y segura”. En su lugar, el partido ha apostado por una estrategia de expansión municipalista, priorizando la presencia territorial y la captación de líderes locales.

Proyección en el Parlament

La proyección mediática de Aliança Catalana dio un gran salto en septiembre, cuando una encuesta la situó con la posibilidad de obtener hasta 19 diputados en el Parlament de Cataluña, lo que la convertiría en una fuerza decisiva en el bloque independentista. A pesar de las críticas de varios medios por “inflar” su proyección, este sondeo marcó un punto de inflexión, generando una avalancha de peticiones de información y afiliación, especialmente en municipios medianos y rurales de la Cataluña central.

Este crecimiento coincide con el desgaste del independentismo tradicional y el surgimiento de un nuevo electorado que se identifica con posturas más identitarias y antiinmigración. La figura de Sílvia Orriols se ha convertido en un referente polarizante: aunque vilipendiada por sectores de la izquierda, es admirada por aquellos que la consideran la voz de una Cataluña “olvidada y real”.

Analistas políticos sugieren que su discurso conecta con un votante desencantado con los partidos clásicos, lo que, en un contexto de fragmentación política, podría alterar el equilibrio de fuerzas en el independentismo catalán. Con 3.000 afiliados y una estructura en plena expansión, Aliança Catalana ya no es un fenómeno social, sino un nuevo actor en la política catalana.

El ascenso de Aliança Catalana pone en jaque a todo el independentismo catalán, reflejando un nuevo pulso político en una Cataluña multicultural donde la identidad catalana se redefine constantemente.