Sevilla se posiciona como una de las capitales con la tasa de basura más baja de España, con un coste anual de 88,88 euros para un hogar tipo, según el informe ‘Las tasas de residuos en España 2025’ elaborado por la Fundación ENT para el Observatorio de la Fiscalidad de los Residuos. Este dato contrasta notablemente con la media nacional, que asciende a 116,32 euros, y con ciudades como Valencia, donde la tasa alcanza los 287,56 euros.
El estudio, que evalúa 131 municipios en toda España, revela que, junto a Sevilla, localidades como Toledo (56,87 euros) y Soria (64,69 euros) presentan tarifas muy bajas. En Andalucía, solo Granada (85,20 euros) y Córdoba (197,95 euros) tienen tasas comparables, aunque con diferencias significativas.
Situación del ‘basurazo’ en Sevilla
A pesar de estas cifras alentadoras, la capital andaluza no ha implementado aún el conocido como ‘basurazo’, una normativa estatal que obliga a los municipios a cubrir el 100% del coste del servicio de gestión de residuos. Esta adaptación debía haberse incluido antes del 10 de abril de 2025, pero las ordenanzas fiscales de 2026 aún no contemplan esta modificación debido a la falta de consenso político entre el PSOE y Vox.
Este bloqueo contrasta con la situación en otras localidades andaluzas como Dos Hermanas, Mairena y Alcalá, donde ya se aplica una tasa de basuras que refleja los costes reales de gestión. La gestión de residuos municipales en España se estima en 5 325 millones de euros, frente a una recaudación por tasas que apenas alcanza 3 488 millones, lo que representa una cobertura del 65,5%.
Retos de la gestión de residuos en España
El informe también destaca que la mayoría de las ciudades españolas mantienen tarifas fijas, sin relación con la cantidad de residuos generados, y solo un número reducido ha comenzado a implementar sistemas de “pago por generación”, que recompensan a los hogares que más reciclan. En Sevilla, la tasa permanece congelada y carece de criterios ambientales, a pesar de que la empresa municipal Lipasam ha asumido mayores costes por recogida y tratamiento de residuos.
Este escenario se complica con la entrada en vigor de un nuevo impuesto estatal sobre vertederos e incineración desde 2023, lo que podría elevar los costes en el futuro. El Ayuntamiento se verá obligado a abordar este cambio, ya que el cumplimiento de la ley estatal será obligatorio y Hacienda podrá exigir su aplicación a partir de 2026.
Hasta entonces, los sevillanos disfrutarán de una de las tarifas más bajas del país, pero la amenaza de un aumento en la tasa se cierne en el horizonte.
