Azadinos (León) pierde uno de sus lugares más emblemáticos. Después de 17 años detrás de la barra, José Manuel y Virginia han anunciado que su conocido establecimiento, la histórica Casa del Pueblo, bajará la persiana el próximo 31 de diciembre. La decisión, dicen, ha sido “durísima”, pero también inevitable: ha llegado el momento de empezar de cero… a miles de kilómetros.
Más que un bar, el local era un punto de encuentro para todo el pueblo: partidas de cartas, comidas familiares, sobremesas eternas y una terraza que terminaba convirtiéndose en la plaza central de Azadinos durante el verano. Su cierre pone fin a una etapa muy querida para vecinos y clientes habituales.
Un local levantado desde cero
“Lo cogimos vacío, salió a subasta y poco a poco lo convertimos en lo que es”, recuerda José Manuel. Durante años ampliaron carta, menús y plantilla hasta convertir el negocio en un referente de la zona. Lo que empezó como un proyecto para dos terminó siendo un pequeño motor gastronómico del pueblo.
“La hostelería se ha vuelto insostenible para el autónomo”
Pero el cansancio, la falta de conciliación y los cambios en la hostelería tras la pandemia han ido desgastando a la pareja. “La hostelería en León vive del turismo y ahora está muy castigada. No compensa la cantidad de horas que trabajas con los impuestos y las trabas que te ponen”, lamentan.
Y por eso han tomado una decisión valiente: mudarse a República Dominicana para abrir un nuevo negocio. “Queremos emprender, pero fuera. España no apuesta por la pequeña empresa. Sentimos que aquí el autónomo está solo”.
Un equipo que siempre estuvo ahí
A lo largo de casi dos décadas, por la Casa del Pueblo pasó muy poco personal, algo que agradecen profundamente. “Tuvimos mucha suerte. La gente que ha trabajado con nosotros ha sido de diez. Lo complicado ahora es encontrar gente dispuesta a trabajar fines de semana o en horarios de hostelería”, explican.
También critican a quienes perjudican al sector: “Hay mucho empresario pirata que no tiene a la gente en regla, y eso nos afecta a todos”.
El local podría continuar si alguien lo quiere coger
Aunque el cierre está previsto para final de año, la pareja ya trabaja en el traspaso. “Todo el material es nuestro. Si alguien quiere continuar con el negocio, puede quedarse con el contrato vigente. Si no, saldrá de nuevo a subasta”, adelantan.
Una despedida con emoción y un sueño caribeño
Virginia resume lo que sienten justo antes de marcharse: “Nos da mucha pena. Este no es un bar de paso como en León. Aquí siempre ves a los mismos vecinos, a la gente de siempre. Pero las etapas empiezan y terminan”.
Hace 14 años viajaron por primera vez a República Dominicana. Aquel viaje marcó un antes y un después. “Dijimos: este es nuestro sitio. Y ahora vamos a cumplir ese sueño”.
Con nostalgia, pero también con ilusión, se despiden de Azadinos para empezar una nueva vida al otro lado del Atlántico.
