El nuevo barrio del puerto de Badalona que enamora a los ‘expats’: más tranquilo y seguro que Barcelona

El barrio del Gorg se ha convertido en uno de los focos de atracción para ‘expats’ en el área metropolitana.

El barrio del Gorg, junto al puerto de Badalona, se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos preferidos de los expats que trabajan en remoto o en empresas internacionales asentadas en Cataluña. Pese a su variada procedencia, estos nuevos vecinos comparten tres rasgos: juventud, teletrabajo y una clara intención de alejarse del precio y del ritmo frenético de Barcelona sin renunciar a la cercanía.

Julián, científico de datos colombiano; Federico, argentino y exempleado de Telus; y Ricardo, malagueño dedicado al sector náutico, coinciden en que el Gorg representa “una vida tranquila y segura”. En sus palabras, la zona ofrece lo que muchos barrios barceloneses ya no pueden garantizar: viviendas nuevas, servicios modernos y un ambiente internacional.

Un barrio que cambia a toda velocidad

Los datos lo confirman: desde enero de 2022 el Gorg ha sumado 701 nuevos vecinos, de los cuales solo el 38,8% ha nacido en España. El resto procede de países tan diversos como Ucrania (82 nuevos residentes), Colombia (63), China (40), Italia (35) o Argentina (27). En el vecino barrio de La Mora, la situación es similar, con un 38% de residentes procedentes del extranjero.

Esta transformación demográfica ha llevado al alcalde, Xavier Garcia Albiol, a definir el Gorg como “el espejo de una nueva Badalona”. Para él, la mezcla de vecinos de toda la ciudad con recién llegados de otros países convierte la zona en un barrio “espectacular”.

Tranquilidad, espacio y precios más razonables

Los expats entrevistados explican que buscaban una alternativa al centro de Barcelona, donde la densidad turística, el precio del alquiler y el ruido se han disparado. “En Sant Antoni y Gràcia estábamos agobiados”, reconoce Federico. En cambio, en el Gorg encontraron pisos a estrenar, con piscina, parking, trastero y zonas comunes amplias.

Sin embargo, el barrio no es barato. La presencia de vehículos de alta gama y los precios de compraventa —que superan ya el medio millón de euros en muchos casos— revelan que la zona requiere rentas elevadas. El contraste con barrios cercanos como Sant Roc o el Remei, que concentran algunas de las rentas más bajas de Cataluña, es evidente.

El reto del comercio local: más calidad, menos saturación

Uno de los puntos que más inquietan a los nuevos vecinos es el tipo de comercios que se están instalando. Ricardo y Linda, una pareja hispano-venezolana, temen una saturación de tiendas similares: “Hay negocios que están muy bien, pero nos preocupa que se llenen de comercios repetidos y se pierda diversidad”.

Albiol comparte esta preocupación y el Ayuntamiento ha suspendido durante un año las nuevas licencias comerciales para diseñar un plan de usos que garantice la llegada de negocios de calidad. El objetivo es claro: crear un tejido comercial atractivo para los residentes sin perder identidad.

Empresas, pilates y vida de barrio

Ejemplo del nuevo dinamismo económico es “Uve Movement”, el estudio de pilates, yoga y barre dirigido por Izumi Shoji, quien se trasladó al Gorg tras dejar Barcelona en busca de una vivienda nueva y más accesible. Siete de cada diez clientes son extranjeros —holandeses, ucranianos, franceses o rusos—, lo que refleja la composición del barrio.

Un litoral en transformación

La expansión del Gorg se complementa con proyectos clave como la futura Catalunya Media City en la zona de las Tres Xemeneies y el nuevo barrio costero con 1.700 viviendas previstas. Junto con La Mora, estos desarrollos unirán Badalona, Sant Adrià y el norte de Barcelona en un corredor urbano renovado.

Mientras tanto, los nuevos residentes del Gorg disfrutan de su zona de confort, alejados del bullicio del centro de Barcelona. “Aquí no tengo sensación de inseguridad”, concluye Linda Cardillo, mientras pasea por el canal del Gorg, símbolo del nuevo rumbo demográfico y económico de la ciudad.