El 20 de noviembre de 2025, durante las lecturas del Jueves de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario, se destacó la figura de Matatías, un líder judío que se opuso a la imposición de sacrificios a dioses paganos por parte del rey. En un contexto donde muchos israelitas cedían a la presión, Matatías se reunió con sus hijos y, al ser instado por funcionarios reales a traicionar su fe, declaró su firme intención de seguir la alianza de sus antepasados.
La primera lectura de este día, proveniente del segundo libro de los Macabeos, narra cómo Matatías, ante la inminente apostasía, se enfurece al ver a un judío dispuesto a sacrificar en el altar de Modin. En un acto de valentía, degolla al traidor y destruye el altar, gritando que aquellos que sientan celo por la ley lo sigan. Esta acción marcó el inicio de una resistencia que inspiraría a muchos a retirarse al desierto en busca de justicia y derecho.
El llamado a la fidelidad y el sacrificio
El salmo del día reitera el compromiso de ofrecer a Dios sacrificios de alabanza y cumplir los votos al Altísimo. Este mensaje resuena profundamente en la comunidad, animando a los fieles a mantenerse firmes en su fe a pesar de las adversidades. La invitación a seguir el camino de la justicia y la fidelidad a la ley es un recordatorio del valor de la tradición y la devoción.
La lectura del evangelio según San Lucas también añade una dimensión emocional al día. En su llegada a Jerusalén, Jesús llora por la ciudad, lamentando que no haya reconocido el momento de su venida. Su dolor refleja la historia de infidelidad del pueblo elegido, un eco de la resistencia de Matatías ante la opresión. Al igual que Matatías, Jesús se enfrenta a la cerrazón de corazones que no están dispuestos a abrirse a la paz que Él ofrece.
Reflexiones sobre la resistencia y el amor
El comentario del evangelio invita a los fieles a reflexionar sobre su propia capacidad para reconocer el amor y la paz en sus vidas. La figura de Jesús, que llora por aquellos que no pueden ver su mensaje, nos recuerda que el amor a menudo se encuentra en el dolor y el sacrificio. En la enseñanza de San Josemaría, se nos anima a llorar de «dolor de Amor», reconociendo que el amor divino nos llama a una vida de entrega y servicio.
Así, el día de hoy no solo es un recordatorio de la resistencia ante la opresión, sino también una invitación a vivir de acuerdo con los valores de nuestra fe, manteniéndonos firmes en los tiempos difíciles y buscando siempre el camino de la paz y el amor. La historia de Matatías y las palabras de Jesús se entrelazan, ofreciendo un mensaje poderoso que resuena a través de los siglos.
