El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva el 3 de noviembre de 2023 para ampliar las exenciones arancelarias a productos alimentarios importados de Brasil. Esta decisión surge como respuesta al creciente descontento de los estadounidenses respecto al coste de la vida, buscando reducir las tarifas de aduanas previamente impuestas al Gobierno brasileño tras el procesamiento del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Impacto en la economía estadounidense
La nueva orden exime a decenas de productos alimentarios del gravamen del 40% aplicado a las importaciones brasileñas. Además, se suprime un arancel adicional del 10% para estos productos, que incluyen alimentos esenciales como el café, cacao, frutas, carne de vacuno y diversas especias. Este cambio podría traducirse en un alivio significativo para la cesta de la compra de la población estadounidense, lo que a su vez podría influir positivamente en la valoración de la gestión económica de Trump.
Según una encuesta publicada por la cadena Fox, el índice de aprobación de Trump ha alcanzado un nuevo mínimo del 38%, lo que sitúa esta decisión en un contexto de necesidad política para recuperar apoyo. La medida llega casi un mes después de que cinco senadores republicanos se unieran a la bancada demócrata para aprobar una resolución que buscaba poner fin a la autorización de emergencia que permitía a Trump imponer estos aranceles elevados a Brasil.
Perspectivas comerciales entre EE. UU. y Brasil
Apenas un día antes de la firma de la orden ejecutiva, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su convencimiento de alcanzar «una solución definitiva» en el ámbito comercial. Esto ocurrió tras su encuentro con Trump a finales de octubre durante la Cumbre de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en Malasia. Este acercamiento podría significar un nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre ambos países.
El cambio en las políticas arancelarias subraya la conexión entre las decisiones económicas y el entorno político de Estados Unidos. De esta manera, se busca un equilibrio que favorezca tanto a los consumidores americanos como al sector exportador brasileño, en medio de un clima político cada vez más complejo. Esta estrategia podría ser clave para afrontar los desafíos económicos que afectan a ambos países en la actualidad.
