El escándalo de corrupción que investiga el Tribunal Supremo en relación con los anteriores secretarios de Organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ha tomado un giro inesperado. Apenas siete días antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometiera «liberar de la corrupción» a España, la trama abonó la fianza del ático de Cerdán en Madrid. Este hecho se produjo en el contexto del debate parlamentario celebrado el 17 de julio de 2018, donde Sánchez presentó su programa de gobierno tras la moción de censura contra Mariano Rajoy.
En su intervención, el líder socialista se comprometió a erradicar la corrupción, afirmando que «la moción de censura ha servido para un cambio de época en la política española» y destacando la necesidad de combatir «una enfermedad que corroe los cimientos de la democracia». Sin embargo, solo una semana después de estas declaraciones, la empresa Servinabar, vinculada a la trama, pagó el 24 de julio de 2018 una fianza de 2 450 euros para el alquiler del mencionado ático en la calle Hilarión Eslava.
Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) señalan que desde noviembre de 2017, tras la llegada de Cerdán a Madrid como secretario de Coordinación Territorial del PSOE, se comenzaron a realizar transferencias mensuales desde las cuentas de Servinabar. Estas transferencias, bajo el concepto «alquiler Madrid», alcanzaron un total de 7 200 euros hasta julio de 2018. Coincidiendo con el final de este alquiler, comenzó a abonarse una nueva cuota para el ático de Cerdán, que se extendería hasta julio de 2025. Así, los pagos totales por el arrendamiento ascendieron a 47 505,93 euros, incluyendo la fianza mencionada y quince mensualidades.
Detalles de la investigación
El informe de la Guardia Civil revela que los gastos de Servinabar no se limitaron al alquiler. A través de un análisis de los movimientos bancarios y del correo electrónico de Antxon Alonso, se ha determinado que la empresa también asumió el coste de muebles para el ático, que ascendió a 7 849 euros. Este gasto se produjo cerca del inicio del arrendamiento en la calle Hilarión Eslava, lo que plantea interrogantes sobre la relación entre Cerdán y la trama.
La implicación de Servinabar en este escándalo es significativa, dado que la empresa ganaba contratos del propio Gobierno de Sánchez en colaboración con Acciona. La conexión entre la política y la corrupción se vuelve más evidente a medida que avanza la investigación, lo que genera preocupación sobre la transparencia y la ética en el ámbito político español.
La situación actual plantea un desafío para el Gobierno, que se había comprometido a promover una regeneración democrática y a erradicar la corrupción. Las promesas de Sánchez se ven ahora cuestionadas por este escándalo, que pone de manifiesto la complejidad de la relación entre la política y los intereses económicos en España.
