Un nuevo protocolo con células Treg mejora trasplantes de médula

En un avance significativo en la medicina regenerativa, un equipo de investigadores del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, ha desarrollado un nuevo protocolo que utiliza células T reguladoras (Treg) para mejorar la seguridad y eficacia de los trasplantes de médula ósea. Este enfoque, documentado en la revista Blood, tiene el potencial de transformar el tratamiento de los cánceres de la sangre y de otras enfermedades graves.

Mejoras en la supervivencia y reducción de complicaciones

En los estudios preclínicos, el equipo dirigido por el investigador Robert Levy ha hallado que preparar el sistema inmunitario mediante una terapia que expande las Treg antes del trasplante de células madre no solo mejora la supervivencia de los pacientes, sino que también protege órganos vitales y promueve un microbioma intestinal equilibrado. Este nuevo protocolo se centra en los trasplantes alogénicos de células madre hematopoyéticas (aHSCT), un procedimiento comúnmente utilizado para tratar diversas patologías hematológicas.

Los pacientes que se someten a este tipo de trasplante suelen enfrentarse al riesgo de desarrollar la enfermedad de injerto contra huésped (EICH), una complicación grave en la que las nuevas células inmunitarias atacan los tejidos del propio paciente. Tradicionalmente, los médicos han recurrido a medicamentos inmunosupresores potentes para prevenir esta reacción, pero su uso puede generar efectos secundarios significativos y dejar a los pacientes vulnerables a infecciones.

Un enfoque innovador en la inmunoterapia

El nuevo protocolo de Levy se basa en una inmunoterapia dirigida que ayuda a las células Treg a expandirse antes del trasplante, creando un entorno más seguro. «Nuestro enfoque consiste en ayudar al sistema inmunitario del paciente a crear un entorno más seguro para el trasplante de células madre», declaró Levy. Al aumentar el número de Tregs de forma anticipada, el cuerpo se prepara mejor para recibir el trasplante, lo que reduce el riesgo de EICH.

Los investigadores probaron una combinación de dos agentes: la proteína de fusión TL1A-Ig y una dosis baja de IL-2, que estimulan receptores específicos en las células Treg. Esta expansión se tradujo en tasas de supervivencia más altas post-trasplante, menores puntuaciones de EICH y mejor salud de los tejidos afectados.

«Observamos que expandir las células Treg antes del trasplante ayudó a proteger los tejidos vitales y favoreció un microbioma más saludable», añadió Levy, destacando la posibilidad de reducir complicaciones y mejorar la recuperación de los pacientes.

La investigación también subraya la importancia del microbioma intestinal en los resultados de los trasplantes, ya que un microbioma más diverso y equilibrado se asocia con una mejor salud inmunitaria. En este sentido, el protocolo de Levy podría revolucionar la forma en que se abordan los trasplantes de médula ósea, ofreciendo una alternativa más segura y eficaz que los enfoques tradicionales.

Actualmente, el equipo está trabajando para llevar estos hallazgos a ensayos clínicos, con la esperanza de que este protocolo se convierta en parte de la atención estándar para pacientes de trasplante, lo que resultará en menos complicaciones y mejores resultados a largo plazo.