El tiempo que una persona tarda en quedarse dormida puede ser un indicador crucial de su salud mental y física. Recientemente, el neurólogo Conrado Estol generó un intenso debate al afirmar que conciliar el sueño en menos de 5 minutos podría ser síntoma de un déficit crónico de sueño. Esta afirmación ha llevado a muchos a cuestionar su propia calidad de descanso, especialmente en un contexto donde casi la mitad de la población en España no duerme lo suficiente.
Para profundizar en este asunto, hemos conversado con la doctora Celia García Malo, Coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN). La doctora García Malo aclara que, según los estándares médicos, el tiempo ‘saludable’ para quedarse dormido no debe exceder los 20 minutos. Sin embargo, advierte que no se puede considerar patológico si alguien se duerme en menos de 5 minutos, ya que cada persona tiene un tiempo variable para conciliar el sueño.
¿Cuánto tiempo es normal para dormir?
La doctora explica que hay un margen razonable de variación y que el tiempo que tardamos en dormir puede verse afectado por diversos factores, como el estrés o la rutina diaria. «La rapidez extrema al conciliar el sueño puede ser un indicador de un problema subyacente», señala. Además, destaca que el único marcador fiable de privación de sueño es la somnolencia durante el día, no el tiempo que se tarda en dormir.
Contrario a la afirmación de Estol, que sugiere que dormirse rápidamente implica un problema de salud, García Malo enfatiza que muchas personas con privación de sueño pueden tardar más en conciliar el sueño. «Si durante la semana uno duerme 6 horas y el fin de semana necesita 10 horas, eso podría indicar un déficit crónico», explica.
La calidad del sueño y su recuperación
La experta también aborda la idea de si se puede recuperar el sueño perdido. «No, las horas de descanso nocturno que no se han tenido no se acumulan», afirma. Por lo tanto, es crucial adoptar hábitos que fomenten un sueño reparador. García Malo resalta dos prácticas esenciales: mantener horarios regulares y exponerse a la luz solar durante el día. «El sueño se rige por ritmos circadianos; acostarse y levantarse a la misma hora es fundamental», añade.
Además, la alimentación juega un papel importante en la calidad del sueño. «Lo que comemos genera hormonas que impactan nuestro descanso», explica. La doctora concluye que el sueño debe ser reparador y que cada persona tiene necesidades específicas según su estilo de vida y circunstancias personales. «Lo más importante es cómo nos sentimos al día siguiente», apunta.
Finalmente, García Malo advierte sobre la proliferación de productos para dormir que prometen soluciones rápidas. «Si el sueño no se regula solo, hay un problema de salud detrás y se debe consultar a un médico», concluye. La clave para un buen descanso radica en comprender que no solo se trata de la cantidad de horas, sino de la calidad del sueño que se obtiene.
