Los peligros de la resonancia magnética innecesaria en la salud

El médico de familia Víctor Espuig ha advertido sobre el uso excesivo e innecesario de las resonancias magnéticas, que puede provocar más problemas que soluciones. Según su análisis, solicitar estas pruebas sin una indicación clínica real no solo no mejora el tratamiento, sino que puede empeorar la calidad de vida de los pacientes.

“La gran parte de las resonancias que solicitamos los médicos responden más a la insistencia del paciente que a una necesidad clínica”, afirma Espuig. Este profesional pone como ejemplo a una persona de unos 40 años con dolor lumbar de dos o tres meses que, aunque puede llevar una vida relativamente normal, presiona a su médico para obtener una resonancia. El resultado, explica, puede ser desconcertante: “Lo más probable es que aparezcan dos protrusiones discales o signos de desgaste que, muchas veces, no guardan relación con el dolor que padece la persona”.

La consecuencia de este comportamiento es un círculo vicioso de ansiedad y miedo injustificado. “A partir de cierta edad, es muy común que cualquier prueba de imagen muestre cambios degenerativos, aunque no sean responsables del dolor. El paciente, al verlos, piensa que tiene una lesión grave, empieza a evitar actividades, se medica más de lo necesario y pide nuevos tratamientos que no aportan beneficios”, detalla.

El impacto del sobrediagnóstico en la salud

El sobrediagnóstico y el sobret tratamiento se han convertido en fenómenos cada vez más presentes en la práctica clínica, según Espuig, lo que deriva en consultas innecesarias, pruebas repetidas y una carga emocional para los pacientes. “Lo que empieza siendo un dolor molesto puede convertirse en un problema mayor si la persona cae en la trampa del miedo y la medicalización excesiva”, alerta.

El especialista recuerda que la mayoría de los dolores de espalda, cuando no presentan signos de alarma —como pérdida de fuerza, problemas de control de esfínteres o dolor nocturno persistente—, mejoran con el tiempo y con medidas sencillas. “La mejor estrategia pasa por mantener la actividad, cuidar la higiene postural, realizar ejercicio físico adaptado y, si es preciso, acudir a rehabilitación”, aconseja Espuig.

La relación médico-paciente y la educación sanitaria

Para Espuig, la clave radica en fomentar la confianza entre médico y paciente. Reconoce que la presión asistencial y la información que circula en internet han llevado a muchos ciudadanos a pensar que una resonancia es la única forma de conocer su estado de salud. Sin embargo, insiste en que “la mejor medicina es no hacer más de lo necesario” y que siempre se debe cuestionar si una resonancia realmente cambiará el manejo del problema.

El médico también hace hincapié en la importancia de la educación sanitaria para combatir falsas creencias. En lugar de centrarse en la búsqueda de lesiones ocultas, los pacientes deberían aprender a convivir con molestias pasajeras y adoptar hábitos saludables que reduzcan las recaídas. “El dolor de espalda sin complicaciones graves es parte de la vida. Lo importante es cómo lo afrontamos y qué decisiones tomamos para que no limite nuestro día a día”, concluye Espuig.

Este mensaje subraya la necesidad de ser prudentes y racionales en el uso de la tecnología médica. La resonancia magnética es una herramienta valiosa en determinados casos, pero su uso indiscriminado acarrea riesgos innecesarios.